Desde hace varios años que el turismo LGBT+ dejó de ser un nicho para convertirse en una tendencia consolidada a nivel global. Con una demanda creciente, niveles altos de fidelización y un fuerte componente aspiracional, este segmento representa una oportunidad concreta para las agencias de viajes que quieran diversificar su oferta, atraer nuevos públicos y posicionarse desde la inclusión.
Turismo LGBT: claves para aliarse a un mercado en expansión
El turismo LGBT+ es una oportunidad para las agencias de viajes que apuesten por la inclusión. Claves y estrategias y para comercializar el segmento con éxito.
Turismo LGBT: el desafío para las agencias de viajes está en profesionalizar su estrategia comercial y repensar una propuesta con mirada diversa, sincera y a largo plazo.
Pero no alcanza con incorporar una bandera en redes sociales o decir que se es "gay friendly" en el mes del Orgullo.
En 2025, la comunidad LGBT+ demanda más: seguridad, visibilidad, respeto, autenticidad y representación. El desafío para las agencias está en profesionalizar su estrategia comercial y repensar una propuesta con mirada diversa, sincera y a largo plazo.
Tipologías de agencias de viajes: dónde estás y dónde podés crecer
Según Pablo De Luca, presidente de la Cámara de Comercio LGBT Argentina (Ccglar), hoy existen tres grandes perfiles de agencias que trabajan el segmento.
En primer lugar, se encuentran aquellas que están completamente especializadas en este público. Son empresas nacidas desde dentro de la comunidad, con equipos que entienden en profundidad las vivencias, necesidades y deseos de sus viajeros.
“Su mayor fortaleza radica en el conocimiento preciso de los subsegmentos que integran el colectivo -como personas gais, lesbianas, trans y no binarias, familias diversas o viajeros queer que participan de eventos específicos como deportes, cultura o activismo-, y en la capacidad de diseñar experiencias auténticas, a medida y con alto valor simbólico”, dijo.
Un segundo grupo está compuesto por las agencias mainstream o generalistas que han incorporado el segmento LGBT+ como parte de una estrategia de diversificación.
En estos casos, la mirada hacia la diversidad puede variar: algunas lo hacen desde un compromiso genuino con la inclusión, invirtiendo en capacitación y desarrollo de producto específico, mientras que otras lo abordan desde una lógica comercial, empujadas por tendencias de mercado que aún no terminan de comprender del todo.
Por último, existe un tipo de compañía que ha logrado diferenciarse por su capacidad de crear comunidad. Más allá de vender viajes, estos emprendimientos −que pueden ir desde grandes empresas de cruceros o resorts LGBT+ hasta pequeños operadores regionales−, se enfocan en generar vínculos, pertenencia y experiencias compartidas.
Arman redes de fidelización sólidas, fomentan la repetición y el boca a boca, y ofrecen espacios donde las personas LGBT+ pueden viajar con confianza, sentirse representadas y construir lazos duraderos con otros viajeros. (Argentina revalida su resiliencia y atractivo como destino)
Claves para vender turismo LGBT+ con éxito
De Luca destaca el top five de los aspectos fundamentales para que cualquier agencia, sin importar su tamaño, aborde con seriedad el turismo LGBT+:
- Representación real y diversa: la comunidad no es homogénea. Hay múltiples identidades, interseccionalidades y experiencias. Es clave visibilizarlas. La inclusión empieza por cómo comunicamos y a quiénes mostramos.
- Marketing emocional y segmentado: las redes sociales son aliadas estratégicas, pero no basta con una acción simbólica en junio (mes del Orgullo). Es necesario generar contenido auténtico, contar historias reales y segmentar las campañas según intereses, edades, destinos o experiencias deseadas. La empatía y la coherencia hacen la diferencia.
- Alianzas con prestadores inclusivos: el viaje no empieza ni termina en la agencia. Si el hotel, el transfer o el guía no están capacitados en atención inclusiva, se pone en riesgo la experiencia del cliente. Elegir aliados que compartan los mismos valores es fundamental para cuidar a la comunidad.
- Diseño de producto con perspectiva queer: los paquetes exitosos son aquellos que responden a las verdaderas motivaciones de viaje del público LGBT+. Incluir historia local LGBT+, cultura queer, espacios seguros, propuestas artísticas o activismo suma valor. También es clave tener sensibilidad frente a destinos donde pueden existir barreras legales o sociales.
- Construcción de comunidad: la comunidad valora los espacios de confianza. Aquellas que logren generar pertenencia y vínculos duraderos construirán lealtad y reputación.
El valor de la autenticidad
“El turismo LGBT+ no es una moda”, afirma De Luca, para agregar: “Es una realidad global que crece, pero también exige. Queremos viajar con orgullo, no ser simplemente tolerados”. (El desafío de conectar con el segmento LGBT)
Por eso, el rol de las agencias de viajes es clave: pueden ser aliadas de una transformación profunda en cómo se hace turismo en América Latina.
De esta manera, enfatizó que sumarse al turismo LGBT+ es mucho más que una decisión comercial, para señalar: “Es un compromiso con la diversidad, inclusión y construcción de un mundo donde todas las personas puedan disfrutar de su derecho a viajar, ser y pertenecer”.
¿Por dónde empezar?
El turismo LGBT+ es un segmento en ascenso, pero no todas las empresas entienden cómo abordar su comercialización.
Acá algunos pasos recomendados:
- Formación del equipo: capacitarse en diversidad y atención inclusiva.
- Revisión de comunicación: auditar imágenes, textos y mensajes para garantizar representatividad.
- Diseño de productos específicos: crear circuitos, salidas grupales o escapadas adaptadas al segmento.
- Alianzas estratégicas: conectar con hoteles, guías y destinos comprometidos.
- Participación en ferias o eventos: Gnetwork360 o Pride locales.
¿Qué buscan las personas LGBT+ al momento de decidir un viaje?
Más allá del ocio, el turismo LGBT+ es también una forma de afirmación y representación. Quienes integran el colectivo buscan:
- Viajar con seguridad y respeto.
- Encontrar lugares donde puedan ser visibles y auténticos.
- Participar en experiencias transformadoras, no solo recreativas.
- Conectar con otras personas y realidades similares.
“Esto implica que el viaje debe tener un valor simbólico y emocional, no solo logístico. Las agencias que entiendan esa dimensión tendrán mayores chances de fidelizar”, resumió De Luca.
Temas relacionados

