Inicio
Transporte
Compañías aéreas

¿Por qué quebró Spirit Airlines?

Resulta poco sostenible atribuir el cierre de Spirit Airlines exclusivamente a la Guerra de Medio Oriente

La primera lectura, a la hora de buscar explicaciones, es el impacto del aumento del precio del combustible aeronáutico, producto de la Guerra en Medio Oriente.

Es cierto que, en general, el modelo low cost está más expuesto a la suba del carburante. En primer lugar, porque del total de costos, el JP1 representa una mayor proporción para las low cost (40-50%) del total de la matriz de costos, que para una aerolínea tradicional (25-30%). Por otro lado, el propio modelo le impide trasladar a las low cost ese aumento de costos a las tarifas, lo que sí pueden hacer mejor las aerolíneas legacy. Y finalmente, las aerolíneas más grandes tienen la espalda financiera suficiente para concretar estrategias como las coberturas de combustible (fuel hedging).

Spirit Airlines y una crisis de larga data

Sin embargo, sería un facilismo reducir el cierre de Spirit al golpe de la suba de combustibles. Y la principal razón que justifica esa perspectiva es que la última convocatoria de acreedores, fue la segunda en menos de dos años.

En noviembre de 2024, Spirit Airlines se sometió a la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. La low cost venía enfrentando problemas financieros desde 2019, que se vieron potenciados por la pandemia de Covid-19 del 2020.

A esto se sumaron los problemas de mantenimiento derivados de los motores Pratt & Whitney PW1100G que utilizan sus Airbus A320 (generando incremento de costos) y las consecuencias económicas de la fallida fusión con JetBlue.

Un concurso de acreedores fallido

Claramente, ese concurso de acreedores de 2024 no fue eficiente para reestructurar las finanzas de Spirit. Más allá de que la low cost registró pérdidas por US$ 1.200 millones en 2024, en esa reestructuración la empresa logró reducir su deuda en US$ 795 millones, canjeando deuda por capital. La low cost dejó el concurso en abril de 2025.

En abril de 2025, días después de que Spirit abandonara el Capítulo 11, renunció su CEO, Ted Christie. Tácitamente, su alejamiento parecía haber sido consecuencia de buscar “un responsable” a la crisis.

El segundo concurso

“Desde que salimos de nuestra anterior reestructuración, que se centró exclusivamente en reducir la deuda financiada de Spirit y en captar capital social, ha quedado claro que hay mucho más trabajo por hacer y muchas más herramientas disponibles para posicionar a Spirit de la mejor manera para el futuro”, dijo el CEO de Spirit, Dave Davis, reemplazante de Christie.

Spirit había pronosticado una ganancia neta de US$ 252 millones para 2025. Pero en agosto del año pasado la empresa cambió sus predicciones debido a que perdió casi US$ 257 millones desde el 13 de marzo, después de salir del Capítulo 11, hasta finales de junio de 2025. Por eso la empresa volvió a entrar en convocatoria de acreedores, en agosto de 2025.

En las últimas horas de abril 2026, había surgido la idea de que el gobierno de Donald Trump aportaría dinero para “salvar” a Spirit, pero esa iniciativa no prosperó. El 1° de mayo la empresa pidió modificar su estatus, dentro del concurso de acreedores, pasando del Capítulo 11 al Capítulo 7: de protección a liquidación.