En un escenario crítico para las low cost, la continuidad operativa de Spirit Airlines quedó supeditada a una eventual intervención estatal. En el marco de su segundo proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 en menos de un año, la compañía propuso formalmente al gobierno de Estados Unidos la cesión de una participación accionaria a cambio de capital de emergencia.
Al borde de la quiebra, Spirit Airlines queda a merced de un rescate estatal
Spirit Airlines no logra salir de su segundo proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11, y propone al Gobierno canjear capital de emergencia por acciones.
Spirit Airlines no levanta cabeza: propone al Gobierno un rescate a cambio de acciones.
La iniciativa apunta a evitar una liquidación total que se habría vuelto inminente tras el fuerte incremento en los precios del combustible de aviación, consecuencia directa de la guerra en Medio Oriente.
Spirit Airlines no logra salir a flote: ¿Es el fin de la aerolínea?
El plan de reestructuración presentado en marzo –que contemplaba una operación reducida con entre 76 y 80 aeronaves Airbus A320 y A321ceo– quedó rápidamente fuera de juego frente al alza del precio del combustible. (Spirit Airlines vuelve a entrar en Capítulo 11 por segunda vez en un año)
Las proyecciones iniciales se basaban en un costo de combustible de US$ 2,24 por galón, mientras que actualmente promedia los US$ 4,88 en los principales hubs del país, lo que representa un incremento cercano al 95%. Este desvío implica un sobrecosto anual estimado en US$ 360 millones, haciendo inviable el cumplimiento de los acuerdos con acreedores sin asistencia externa.
Golpe a la conectividad y el visto bueno de Donald Trump
Desde una perspectiva de mercado, una eventual desaparición de la compañía tendría efectos directos sobre la conectividad aérea entre Estados Unidos, el Caribe y Latinoamérica. Spirit mantiene una posición relevante en rutas que conectan el sur de Florida con Medellín, Cartagena, San José y Punta Cana.
En este contexto, su salida del mercado podría traducirse en aumentos inmediatos en los precios de los pasajes hacia Estados Unidos desde la región, generando un vacío de capacidad difícil de cubrir en el corto plazo por operadores con estructuras de costos más elevadas.
En medio de la presión de costos que hacen inviable la operación low cost, Donald Trump declaró a CNBC que "le encantaría que alguien comprara Spirit. Son 14.000 puestos de trabajo, y tal vez el gobierno federal debería ayudar a esa".
Sin avances en la gestión, los consejeros delegados de las principales aerolíneas low cost se reunirán con el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, para instar al Congreso a que se otorgue un alivio fiscal temporal.
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