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Cuba cierra decenas de hoteles por la crisis energética

El gobierno cubano se ha visto obligado a trasladar a cientos de turistas de sus hoteles por la escasez de combustible.

El gobierno de Cuba anunció un ajuste de emergencia en su sector turístico que se traduce en el cierre temporal de parte de la planta de hoteles y en el traslado de visitantes a un número más reducido de establecimientos, incluso en plena temporada alta.

La medida responde a la grave escasez de combustible que atraviesa la isla y persigue reducir el consumo energético en un contexto marcado por la fragilidad económica y por crecientes tensiones políticas y logísticas. Una crisis que ha provocado la prohibición de suministrar combustible a las aerolíneas comerciales en suelo cubano. (Cuba se queda sin combustible para suministrar a las aerolíneas)

La estrategia oficial pasa por concentrar la actividad turística en menos hoteles operativos, una “compactación” de la oferta que afecta especialmente a enclaves clave del turismo vacacional como Varadero y los cayos del norte del país.

En estas zonas se localiza una parte sustancial de los resorts orientados al mercado internacional, que ahora operan bajo un esquema de cierres escalonados y reubicaciones de clientes. Aunque las autoridades no han facilitado datos concretos, fuentes del sector confirman un proceso acelerado de reasignación de huéspedes para mantener la actividad con el menor número posible de instalaciones abiertas. (Cuba busca subirse a la marea de turistas que generará la Copa Mundial de Futbol 2026)

¿A qué hoteles afecta esta restricción?

Esta reorganización impacta de lleno en las grandes cadenas extranjeras presentes en Cuba, entre ellas grupos españoles como Meliá e Iberostar, así como la canadiense Blue Diamond, que gestionan una parte relevante de la oferta hotelera del país.

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Hotel Iberostar en Cuba.

Hotel Iberostar en Cuba.

El objetivo prioritario del Gobierno es garantizar el suministro eléctrico y de carburante a los complejos que sigan recibiendo turistas, aun asumiendo una reducción significativa del número de camas disponibles y un funcionamiento condicionado por posibles cortes de luz, limitaciones de servicios y una operativa marcada por la incertidumbre.

Un golpe al motor económico de Cuba

El ajuste llega en un momento especialmente delicado para el turismo cubano. En 2025, la isla registró alrededor de 1,8 millones de turistas internacionales, el peor resultado desde comienzos de siglo si se excluyen los años de la pandemia. La cifra queda muy lejos de los 4,7 millones alcanzados en 2018, en pleno acercamiento diplomático con Estados Unidos. Desde entonces, la combinación de sanciones reforzadas, caída de rutas aéreas, impacto de la covid-19 y deterioro de infraestructuras ha erosionado de forma continuada la competitividad del destino.

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El centro histórico y las fortificaciones de La Habana, en Cuba.

El centro histórico y las fortificaciones de La Habana, en Cuba.

Los principales mercados emisores tampoco escapan a esta tendencia. Canadá, históricamente el primer proveedor de turistas para Cuba, y Rusia, que había ganado protagonismo en los últimos años, cerraron 2025 con descensos significativos. (Trump autoriza de nuevo los vuelos comerciales en Venezuela)

Pese a este escenario, el turismo sigue siendo un pilar esencial para la economía cubana, tanto por su aportación al PIB como por la entrada de divisas que genera, junto con las remesas y algunos servicios profesionales. Sin embargo, la crisis energética, agravada desde mediados de 2024 por averías en las centrales termoeléctricas y por la escasez de divisas para importar combustible, limita la capacidad del país para sostener uno de sus principales motores económicos.

¿Por qué se producen los cortes de energía en Cuba?

El corte del suministro petrolero procedente de aliados estratégicos y la posterior orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, que amenaza con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, han estrechado aún más el margen de maniobra energético del Gobierno cubano. Ante este panorama, el Ejecutivo ha activado un plan de emergencia que incluye restricciones de gasolina para la población, fomento del teletrabajo y ajustes en la actividad académica universitaria.

En este contexto, el presidente Miguel Díaz-Canel ha recuperado el concepto de “opción cero”, una referencia al plan de supervivencia diseñado en los años noventa para un escenario de ausencia total de combustible durante el Periodo Especial. Aquel modelo, basado en el racionamiento extremo y la autosuficiencia, reaparece ahora en el discurso oficial como una posibilidad si no se logra estabilizar el suministro energético.

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