La distribución aérea está experimentando una transformación profunda: diversas aerolíneas están reduciendo progresivamente su dependencia de las OTAs –Online Travel Agencies; lo cual se traduce como agencias de viajes en línea–, optando por retomar el control directo sobre la venta de pasajes, servicios complementarios y datos de cliente.
Las aerolíneas retoman el control de la distribución y presionan a las OTAs
Las aerolíneas avanzan en recuperar el control de la distribución, ajustando comisiones y presionando a las OTAs y agencias a redefinir su propuesta de valor.
Aerolíneas vs OTAs: la batalla por la distribución.
Este giro estratégico, más allá de cambiar los canales comerciales, redefine la relación entre las compañías aéreas, intermediarios y agencias de viajes, con un impacto concreto en comisiones, accesibilidad de contenido y estructura de ingresos en el mercado global.
La maniobra, marca PhocusWire, obligaría a agencias tradicionales, mayoristas y OTAs a revisar sus modelos de negocio, tecnología, formas de distribución y a valorar nuevas propuestas de valor que justifiquen su rol en la cadena.
Por qué las aerolíneas buscan recuperar el control de la distribución
Las compañías aéreas han comenzado a priorizar canales propios de venta con el fin de manejar directamente su inventario, precios, servicios adicionales y la experiencia post-venta.
A su vez, la adopción de tecnologías modernas como las APIs de distribución basadas en estándares como NDC les permite ofertar de forma más flexible, ofrecer tarifas segmentadas, añadir servicios complementarios, y retener mayor control sobre datos de cliente. (Las aerolíneas se plantean dar un giro al NDC copiando el modelo de Amazon)
El resultado: menor dependencia de modelos antiguos como los sistemas GDS tradicionales, reducción de los costos de distribución –y de las comisiones pagadas a intermediarios–, lo que fortalece su margen y su capacidad de gestionar su oferta de forma directa.
El impacto para las OTAs y agencias de viajes
La presión de las aerolíneas genera una compresión de márgenes para intermediarios, ya que disminuye el acceso al inventario, se reducen las comisiones o el contenido ofrecido, y cambia la competitividad del canal indirecto.
Para mantener su relevancia, las OTAs y agencias se plantean reinventar su propuesta: no basta con ofrecer comparativas de precios, sino que conviene sumar valor –como asesoramiento, paquetes integrados, servicio al cliente, estrategia de precios de vuelo + hotel + otros servicios–, y adaptarse tecnológicamente para integrar nuevos estándares de distribución.
Ese rol puede redefinirse: aunque ya no serán intermediarios "comodines" con acceso completo a todo el inventario, podrían especializarse en nichos complejos (itinerarios multi-aerolínea, combinaciones aéreo + auxiliares + hotel + servicios complementarios), donde expertise sigue siendo fuerte.
Repercusiones esperables en la industria turística
- Reconfiguración de comisiones y márgenes: con menor dependencia de intermediarios, las aerolíneas pueden retener más ingresos.
- Cambios en la estrategia de distribución de hoteles, autos y otros servicios vinculados: si bien el fenómeno hoy es más fuerte en aerolíneas, puede incentivar a otros proveedores a revisar sus canales de distribución. Este cambio ya se observa en la hotelería, aunque con distinto ritmo. (Hoteles: la inteligencia artificial al rescate de la rentabilidad frente a los altos costos)
- Demanda de inversión tecnológica para agencias: para no quedar fuera, agencias tradicionales, agencias mayoristas y OTAs deben invertir en sistemas integrados, APIs, automatización y conocimiento de nuevos estándares de distribución.
- Segmentación del mercado y especialización: las OTAs pueden evolucionar hacia modelos más sofisticados: nichos, volatilidad de tarifas, bundling dinámico, diferenciación de clientes corporativos o de nicho.
- Mayor competencia directa: con aerolíneas gestionando directamente inventario y datos, la competencia ya no será sólo de precio, sino de experiencia, fidelización y servicios complementarios.
El fenómeno obliga a repensar el posicionamiento y la propuesta de valor de las OTAs. Ya no alcanza con depender de un inventario aéreo accesible: es clave ofrecer valor agregado real, invertir en tecnología y adaptarse a nuevos estándares. A su vez, será cada vez más importante diversificar las alianzas y contemplar que la venta directa de aerolíneas podría cambiar las reglas del juego.

