La aerolínea neerlandesa KLM ha decidido cancelar 160 vuelos programados para el mes de mayo en respuesta al fuerte encarecimiento del combustible de aviación, fruto de la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente sobre la operativa aérea europea.
KLM anuncia más rutas canceladas por el auge del precio del carburante
La aerolínea suprime 160 vuelos para mayo, lo que supone “menos del 1% de sus vuelos europeos”, ante la subida del precio del queroseno.
KLM anuncia más cancelaciones de vuelos para mayo por el auge del precio del carburante.
La compañía ha justificado este ajuste de vuelos por la pérdida de rentabilidad en determinadas rutas, especialmente de corto radio, tras la escalada del precio del queroseno. El aumento de costes responde, en gran medida, a las tensiones geopolíticas en el Golfo y al bloqueo del estrecho de Ormuz, un enclave estratégico para el tránsito global de petróleo.
KLM ajusta vuelos por alza del combustible
En términos operativos, la cancelación equivale a 80 rotaciones (ida y vuelta) y representa menos del 1% de la programación europea de la aerolínea, lo que evidencia un ajuste selectivo más que una reducción estructural de capacidad. Este enfoque permite a la compañía contener el impacto financiero sin comprometer su red global.
A pesar de la medida, KLM ha subrayado que no existe escasez de combustible en sus operaciones, diferenciando claramente entre problemas de suministro y presión en costes. La decisión, por tanto, se enmarca en una lógica de optimización económica ante un escenario de volatilidad energética.
Otras aerolíneas se suman a esta tendencia
El ajuste se produce, según dice la compañía, en un contexto de alta demanda previsto para mayo, coincidiendo con periodos vacacionales en Europa. La compañía mantiene su previsión de tráfico y busca preservar los ingresos en rutas con mayor yield, priorizando la ocupación en los vuelos operativos.
Más allá del caso de KLM, el encarecimiento del combustible está obligando a otras aerolíneas a revisar su operativa. El grupo Lufthansa ha anunciado medidas similares, incluyendo reducción de capacidad y cambios en su estructura operativa, mientras que otras compañías europeas estudian recargos o ajustes de programación.
El trasfondo de esta situación es un mercado energético tensionado. El precio del combustible de aviación ha llegado a duplicarse desde el inicio del conflicto, pasando de niveles cercanos a los 100 dólares a superar los 190 dólares por barril en pocas semanas, según datos del sector. Esta evolución ha reconfigurado de forma abrupta la estructura de costes de las aerolíneas.
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