Elon Musk (Starlink) y Michael O´Leary (Ryanair), en el enfrentamiento corporativo más viral de los últimos tiempos.
Ambos están enfrentados por el Wi-Fi a bordo de los aviones. Una chispa que se encendió cuando O’Leary descartó instalar el servicio de internet satelital Starlink –desarrollado por SpaceX– en la flota de Ryanair.
La decisión fue puramente económica: según sus cálculos, el equipamiento llevaría a un aumento en el consumo de combustible y a costes de entre 200 a 250 millones de dólares anuales, además de cuestionar si los pasajeros realmente pagarían por conectarse a Internet en vuelos cortos.
Internet a bordo, eje de la polémica
La negativa de O´Leary propició la reacción de Musk, dueño de Starlink, que desde su cuenta en X (firma que también le pertenece) respondió con dureza, calificando a O’Leary de “desinformado” y afirmando que la aerolínea “perdería clientes frente a competidores que sí ofrecen internet”.
La conversación técnica pronto dio paso a un verdadero intercambio de insultos públicos. Musk llamó a O’Leary “un completo idiota” y sugirió en broma que debería ser despedido. No tardó en estallar un cruce de réplicas, con el CEO de Ryanair devolviendo la ironía y los dardos verbales.
Fuera del contexto corporativo habitual, el intercambio fue compartido y amplificado por millones de usuarios en redes sociales, convirtiéndose en un fenómeno viral que trascendió la industria aérea y tecnológica.
¿Musk compra de Ryanair? Del chiste a la provocación
La disputa alcanzó un nuevo nivel cuando Musk planteó en X la idea, casi como broma, de comprar Ryanair. Preguntó a sus seguidores cuánto costaría adquirir la aerolínea y promovió una encuesta para decidir si debía intentarlo.
Si bien la propuesta fue tomada con humor por muchos, expertos recuerdan que una adquisición real sería compleja debido a las estrictas normas europeas que exigen control mayoritario de una aerolínea por propietarios de la UE, lo que dificultaría una compra por parte de Musk. (Más dolores de cabeza para Ryanair: deberá modificar su sitio web o pagar 5.000 euros diarios de multa)
Enfrentamiento con un toque de marketing
Más allá de las críticas mutuas, Ryanair ha sabido capitalizar el entuerto en su favor. La aerolínea lanzó una promoción con asientos rebajados a precios simbólicos –incluyendo una campaña llamada “Great Idiots Seat Sale”, en clara alusión al intercambio con Musk– y lo usó como herramienta de marketing para atraer reservas y visibilidad gratuita.
Lo cierto es que, en términos de posicionamiento mediático, el enfrentamiento les sirve a ambos. Musk sigue así promoviendo su visión global de conectividad (y de paso potencia sus otros negocios), mientras que Ryanair mantiene su imagen irreverente, característica de O’Leary, que a menudo usa la polémica para obtener publicidad.
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