"Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran como aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de su gente".
Peter M. Senge
Una de las respuestas que podríamos dar a la pregunta del título de esta columna sería que lo hacen por seguir una moda. Existen muchas fantasías acerca de lo que significa la capacitación y sus alcances.
Por un lado, la enseñanza en las empresas ejerce de por sí una magia y una fascinación tal que hacen creer que podría solucionar todos los problemas.
Por otro lado, colaboran los gurúes en el mantenimiento de ciertos mitos de la enseñanza en las empresas a través de sus grandes conferencias con soluciones generales.
Otra explicación puede deberse a la utilización de la capacitación como un factor estratégico. Debido a que la tecnología iguala las ofertas, el factor de diferenciación lo hacen la calidad del servicio y la imagen.
La clave de la rentabilidad es la satisfacción de los clientes, por lo cual se necesita gente adecuada e informada.
También debemos tener en cuenta (por supuesto) el efecto de la globalización, que genera competencia en los mercados internacionales. Es necesario tener una comprensión del todo para luego poder especializarse; comprender los procesos y desarrollar la capacidad de entender para poder luego diferenciarse.
Hoy existe un nivel de inestabilidad mayor que en otros tiempos, al que debemos adaptarnos aceleradamente, apelando a toda la flexibilidad de la que dispongamos para satisfacer los requerimientos del mercado.
Las empresas que realizan inversiones en el recurso de la capacitación, privilegian las habilidades de sus empleados para lograr la ejecución de sus proyectos, y esperan obtener resultados concretos de dicho proceso. Por eso se dice que el aprendizaje en las empresas no es un fin en sí mismo, sino un medio por el cual se satisfacen los requerimientos educativos de los proyectos fijados por las empresas.
La capacitación es un factor fundamental para lograr la calidad de las personas. Y la calidad de las personas es una variable imprescindible para el éxito de una organización.
Si tenemos en cuenta que aprendizaje es igual a cambio de conducta, vemos a la capacitación como un medio para alcanzar los conocimientos requeridos para realizar algún tipo de tarea específica. Es decir, influirá en la capacidad y en la motivación de la gente.
No olvidemos que la capacitación es una herramienta de gestión y, como tal, debe servir a la empresa a cumplir con sus objetivos y a mantener la empleabilidad de su gente.
Por ello es necesario establecer una adecuada relación entre lo que la empresa necesita y lo que se enseña. A su vez, lo que se aprende debe trasladarse a la práctica y mantenerse en el tiempo, ya que hay que tener en cuenta que el objetivo del trabajo es resolver el problema concreto que se presenta en el mismo. Por lo cual, si la capacitación no modifica la forma de trabajar, no ha sido efectiva. Además de aprender conocimientos y habilidades básicas se pueden adquirir actitudes, que también se traducen en cambios de conducta.
Es cierto que existe el temor a exponernos a este tipo de situaciones, donde podemos llegar a creer que no sabemos nada y que el único que sabe es el instructor. Nada más alejado de la realidad: el aprendizaje debe ser percibido como una oportunidad y no como una amenaza. Nos ofrece la oportunidad de superarnos y de crecer en nuestra carrera laboral. Como así también permite a la empresa contar con recursos humanos calificados.
Para finalizar vamos a citar la frase de O. Blake, que dice que la capacitación está "orientada a satisfacer las necesidades que tienen las organizaciones de incorporar conocimientos, habilidades y actitudes en sus miembros como parte de su natural proceso de cambio, crecimiento y adaptación a nuevas circunstancias internas y externas. La capacitación atiende la parte de la educación de los adultos que se vincula con su realidad de trabajo".
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