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“Nada da indicios de que la situación vaya a cambiar”

Este mes otro especialista del sector da a conocer su visión a futuro del negocio hotelero. En esta ocasión, Arturo García Rosa comentó sus puntos de vista, que son poco promisorios.

Sin dudas el panorama actual del turismo en Argentina es el peor desde la recuperación y posterior ciclo de crecimiento que se iniciara en 2002. En el último decenio, Argentina incrementó el arribo de turistas extranjeros en casi un 100%, pasando de 2,8 millones en 2002 a 5,7 millones en 2012, lo que la llevó a ubicarse a la cabeza de los países de Sudamérica, superando incluso a Brasil, el gigante de la región. Pero la combinación de cepo al dólar e inflación se ha convertido en un cóctel explosivo para el sector.
El cuadro actual de tarifas en baja, brecha de un 60% entre el dólar oficial y el dólar blue, presenta el peor de los escenarios para el negocio del turismo en y hacia Argentina.
La baja en la llegada de turistas extranjeros, según lo confirman las estadísticas de ETI elaboradas en conjunto por el Indec y el MinTur, se ha convertido en una constante que contrasta con el crecimiento que siguen experimentado la mayoría de los países de la región.
Es que el señalado deterioro del clima de negocios y la sostenida alza de costos ha vuelto a Argentina en un destino poco apetecible tanto para viajeros corporativos como turistas de placer.
En ese marco, la inseguridad -que ha alcanzado niveles que no son propios de Argentina- agrava la situación, socavando la vocación de muchos viajeros internacionales. Una verdadera pena para un destino que se había convertido en una de las grandes vedettes del mundo del turismo y que tiene condiciones para seguir siendo uno de sus grandes destinos.
Por todo lo dicho, con relación al futuro -mientras permanezcan estas medidas, no se haga nada para combatir la inflación y no se transparente la situación del dólar- nada da indicios de que la situación vaya a cambiar.
El reciente incremento del 15 al 20% en el recargo a las compras con tarjetas en el exterior demuestra claramente que por el momento nada cambia, solo incorpora una pequeña mejora a las alicaídas arcas del estado.
Sin embargo, a poco que aquellas cuestiones sean atendidas como corresponde, Argentina puede retomar rápidamente el camino del crecimiento.
El objetivo de recibir 10 millones de turistas extranjeros debiera resumirse como una política de Estado que hoy, a pesar de los esfuerzos que se realizan desde el Ministerio de Turismo, pareciera no existir.
La situación de baja en el negocio ha provocado una lógica caída de las tarifas, lo cual ha sido muy malo, sin duda, en un contexto de alza de costos pronunciado como el señalado. En estas condiciones, a futuro las tarifas no sufrirán variaciones en dólares y es posible, incluso, que pudieran verse obligadas a caer un poco más.
Asimismo, la relación del negocio con Internet seguirá profundizándose. A mi juicio, es una corriente imparable.
En cuanto a hoteles, veremos llegar con más claridad la estructuración de nuevos negocios bajo la forma de condo-hotel en la medida que los desarrolladores entiendan bien este mecanismo y el negocio de la hotelería en general.
Los desarrolladores inmobiliarios han visto en la hotelería una alternativa, ya para agrandar su rango de negocios como, sobre todo en los últimos tiempos, para paliar el alicaído negocio inmobiliario, y se lanzan a intentar el negocio a través de una figura similar a la del apart-hotel. Entonces aparecen edificios que son residenciales con amenities, que se promocionan como una inversión con renta asegurada. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, un condo-hotel no es más que un hotel que se estructura financieramente bajo la venta de unidades individuales (habitaciones) a distintos inversores. Pero es un edificio que se ha concebido como hotel y no un buen departamento con amenities.
Por último, queda el tema de asegurar la futura operación y comercialización del hotel, lo que merece también una atención especial.
En cuanto al rol de los agentes de viajes, no tengo dudas de que seguirán siendo intermediarios. El desafío está en agregar valor. Quienes no estén en condiciones de hacerlo tendrán un futuro complicado.
Asimismo, las exigencias de los huéspedes, como siempre, acompañarán los tiempos que se vivan, que no son otros más que cambios cada vez más vertiginosos.
Los hoteles necesitan adaptarse permanentemente a esas necesidades y esto es siempre un desafío adicional para mantenerse en la cresta de la ola.
La tecnología es hoy uno de los cambios más violentos y que exige inversiones que deben renovarse a ritmos cada vez más violentos.
Además, avizoro edificios cada vez más amigables y "verdes", con un mayor respeto por la conservación del medio ambiente y utilización de energías renovables.

FUENTE: nada-da-indicios-de-que-la-situacion-vaya-a-cambiar

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