A veces cuesta pasar de los proyectos a la acción. Para alcanzar el éxito es necesario ser proactivos (adelantarnos a los cambios) más que reactivos (reaccionar ante ellos).
Un mercado altamente competitivo y con inflación obliga a las empresas a mejorar su gestión en forma continua, lo que resulta traumático porque implica una modificación de la cultura organizacional.
Para lograr este objetivo es necesario pasar a la acción y realizar una reconversión y profesionalización, tanto de la empresa como de los recursos humanos.
Este desafío requiere el desarrollo de un perfil emprendedor que podríamos caracterizar de la siguiente manera:
• Visión compartida: una visión del futuro coherente y convincente para ser compartida con sus colaboradores.
• Objetivos claros: que estén de acuerdo con sus valores, creencias y deseos.
• Planificación: las acciones deben ser planificadas secuencialmente, estableciendo prioridades y diferenciando lo urgente de lo importante.
• Iniciativa y proactividad: buscar y crear permanentemente oportunidades de negocios. Hay que aplicar la creatividad y la innovación en todas las acciones.
• Energía: se necesita mucha energía física y mental para alcanzar los objetivos.
• Perseverancia: los errores y fracasos deben ser considerados como un aprendizaje.
• Rapidez y seguridad en la toma de decisiones: es importante reflexionar, pero luego hay que tomar resoluciones para pasar rápidamente a la acción.
• Asumir compromisos y responsabilidades: luego de tomar decisiones hay que comprometerse con ellas asumiendo las responsabilidades y cumpliendo con las promesas realizadas a los clientes, los socios y los proveedores, entre otros actores.
• Comunicarse adecuadamente: establecer una buena relación con los demás por medio de una comunicación clara y directa.
• Capacidad negociadora: la mejor forma de negociar es aquella donde ambas partes salen ganando, aunque deban ceder algo de sus respectivas posiciones.
• Capacidad de conducción: con ideas claras, objetivos definidos y acciones planificadas, además de tener una adecuada capacidad para comunicarse podrá coordinar y conducir a otros en sus respectivas responsabilidades.
• Capacitación y desarrollo permanente: el perfeccionamiento y la actualización continua son la clave para alcanzar los objetivos. El capital intelectual de la empresa es la principal ventaja competitiva para mantenerse y crecer en escenarios cambiantes.
• Confianza en sí mismo y entusiasmo: conocer las propias capacidades, talentos y habilidades. Confiar en las posibilidades, mantener el entusiasmo y el convencimiento del logro del éxito.
• Saber elegir los socios: es necesario conocer las propias fortalezas y debilidades para buscar un socio que comparta los mismos valores y sea complementario.
• Motivación: es el motor interno que permite tener el impulso y la orientación para lograr los objetivos.
Finalmente, es necesario enfatizar que la actitud mental positiva es la clave en todo el proceso. No hay que estar desconectado de la realidad, pero es necesario ser optimista y entusiasta. Nada podremos cambiar si estamos sumergidos en una actitud negativa ante la vida. En nuestras manos está la modificación de nuestras circunstancias, si sabemos valorarnos y actuar en consecuencia.
FUENTE: como-lograr-el-exito-empresarial
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