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“Argentina ha sido el país con el mejor desarrollo de imagen en los últimos 10 años”

Al enólogo más afamado del mundo se le atribuye haber logrado el posicionamiento del vino argentino en el primer plano internacional. En diálogo con Hospitalidad & Negocios se refirió a su metodología de trabajo, la actividad vitivinícola en el país y las nuevas tendencias a nivel global.

- ¿Sabe que en Argentina le dicen el Maradona de los vinos?
- (Risas) Lo único que puedo decir es que me encanta el fútbol, pero no soy buen jugador. En lo que respecta al vino, creo que estoy haciendo bien mi trabajo. Y si me comparan con Maradona, ¡bienvenido sea!

Si hay algo que caracteriza a Michel Rolland, además de la excelencia de su trabajo, es su simpatía y sencillez.
Como si la comparación con Maradona no bastase, también le dicen "el gurú de los vinos". Y no es para menos: es considerado el enólogo más afamado del mundo y se le atribuye haber sido el artífice del posicionamiento del vino argentino en el primer plano internacional, ya que motorizó las inversiones extranjeras y obtuvo el máximo reconocimiento del malbec en el exterior, para lo cual fue fundamental el proyecto del Clos de los Siete, un selecto emprendimiento creado por Rolland, al que asoció a un reducido grupo de millonarios franceses.
Sin dudas, es uno de los personajes más influyentes en el sector. A tal punto que asesora a más de un centenar de bodegas de todo el orbe.
Recientemente Rolland estuvo de visita en el país, anunciando su incorporación al equipo de Tupungato Winelands como winemaker exclusivo. Será responsable, junto a su equipo de profesionales, de la elaboración del vino de la bodega boutique, aconsejando en todas las instancias de la producción a cada propietario para producir uvas de altísima calidad. Así, el emprendimiento certificará "by Michel Rolland" la calidad de sus vinos.
"Esta es una nueva experiencia para mí en Argentina pero no la primera, ya que comencé con algunos trabajos aquí hace 23 años, en el Norte, más precisamente en la zona de Cafayate", relató el enólogo, y añadió: "Una vez dije que el malbec sería la variedad emblemática para Argentina porque los viejos no son estúpidos. Plantaron esa cepa durante años y años, y lo hicieron bien, con poca producción por planta. Hoy vemos a las empresas plantando buenas cantidades en sus viñedos, haciendo un trabajo moderno y obteniendo vinos estupendos. Argentina tuvo el crecimiento más rápido de todos los países del Nuevo Mundo. Lo digo pensando en el volumen de producción y en el tiempo que lleva en el mercado internacional. Es el país más exitoso de los últimos 10 años y va a continuar por esa senda".


NEGOCIO, ARTE Y MODA.
- ¿Cuánto tiempo le lleva crear un vino?
- Yo le digo siempre a la gente que me contrata que el tiempo mínimo que necesito son tres años. Se puede tener un poco de suerte y que el vino salga el primero, pero lo cierto es que hay que estudiar el lugar, el suelo, el viñedo, la bodega y, lo que es muy importante, la gente. Y para eso se necesita tiempo.
Después nos sentamos a charlar de nuevo y, si estamos conformes, seguimos en el mismo camino. Sino lo cambiamos.

- ¿El vino es un negocio, un arte o una moda?
- Tiene un poco de las tres cosas. Pero al fin de cuentas es un negocio porque nadie, o muy pocos, están haciendo vinos para consumo personal. Entonces, desde el momento en que se pretende vender, estamos frente a un negocio. No hay que olvidar que vender una botella es bastante fácil, vender una caja es más complicado y vender 100 mil botellas es otro tema.
De todas maneras, hay mucho encanto y mucha poesía. El mundo del vino es algo fantástico. Todo el mundo está fascinado por él. Pero hay que invertir en un viñedo, realizar una producción que tiene costos y luego comercializar.
Yo tengo inversores muy importantes en mi proyecto del Clos de los Siete, gente con mucho dinero pero, más allá de la fascinación del vino, al final miramos los números porque es un negocio, aunque esté rodeado de encanto.

LA PRODUCCION ARGENTINA.
- ¿A cuántas bodegas asesora en todo el mundo?
- No sé... (risas). Alrededor de 100.

- ¿Y en Argentina?
- A una docena.

- ¿Cuál es su opinión respecto a la actividad vitivinícola en el país?
- Argentina ha sido el país con el mejor desarrollo de imagen en los últimos 10 años; lo hizo mucho más rápido que el resto de los países del mundo. Chile, por ejemplo, no tiene la misma producción, sino que es más chica. Y Argentina ha tenido una fuerza impresionante hacia el exterior.
Hoy en día podemos decir que está andando bien, pero como siempre que sucede eso hay que trabajar mucho y con prudencia. Hay que producir buenos vinos y tener en cuenta que estamos frente a un mercado volátil. Todo puede cambiar de un día a otro. Pero creo que Argentina tiene un muy buen futuro.

- ¿Ese futuro va exclusivamente de la mano del malbec o también puede llegar a haber protagonismo de otras cepas?
- No, por supuesto que no. Es muy bueno que un país tenga una cepa emblemática, como es el caso del malbec en Argentina. Pero también se pueden hacer muy lindos merlot, cabernet sauvignon, bonarda, sauvignon blanc. Se puede hacer de todo, aunque la historia de este país esté ligada al malbec y haya que seguir por esa senda.
En el valle de Napa, por ejemplo, sobresale el cabernet sauvignon, pero no quiere decir que no haya chardonnay o sauvignon blanc. Hay muchas variedades.

NUEVAS TENDENCIAS.
- ¿Cuáles son las tendencias que se observan a nivel mundial?
- Hay un tema de calidad o de forma del vino. La tendencia tiene que ver con que la gente sabe mucho más que antes sobre esta bebida. Se están esperando vinos para tomar bastante jóvenes porque no hay espacio o mucho dinero para invertir. Entonces, se apunta a un vino más frutado, más agradable, más redondo, con taninos suaves. No se puede esperar 10 ó 15 años como antes porque la gente ya no tiene tiempo para eso. Muchos van a la vinoteca para comprar una botella que beberán ese mismo día.
Entonces, el vino debe ser bueno desde el comienzo hasta los 15 años siguientes, por si alguien decide envejecerlo.
Resumiendo, la tendencia tiene que ver con una bebida frutada, con la elegancia y con el placer. Hoy se trata de tomar sin pensar demasiado.

- ¿Existe una inclinación hacia proyectos eco-sustentables?
- Venimos de una época en la que trabajar del modo en que se hacía antes estaba de moda. Hoy en día estamos inclinándonos hacia los cuidados ecológicos, y no por eso existe algún antagonismo. Se pueden hacer excelentes vinos con procesos nuevos y una biodinámica ecológica que funciona muy bien. Sobre todo en Argentina porque no hay mucho problema con enfermedades y plagas.
De todas maneras, en los últimos 10 años se disminuyó el uso de herbicidas en un 70%.
No se puede cambiar de un día para el otro, pero estamos en camino y en la próxima década la vitivinicultura tendrá una producción muy sana y limpia.

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