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AMOMA. Quiebra y debate sobre las deslealtades comerciales

La OTA Amoma dejó a miles de clientes sin sus reservas y encendió un debate sobre la guerra de tarifas y lealtades al interior de la cadena de valor turística.

Días atrás la agencia online Amoma –con sede en Ginebra y Barcelona– anunció la cesación de pagos, dejando sin cubrir las reservas de miles de pasajeros en todo el mundo. Pero al margen de la urgencia de los afectados que llegan a los hoteles y se encuentran con que deben volver a abonar, el caso de Amoma es un botón de muestra de las enormes tensiones que se están acumulando al interior de la cadena de valor turística y que el proceso de acelerada concentración no hace más que agravar.

 

EL MODELO AMOMA.

La OTA declaraba procesar más de US$ 560 millones al año, básicamente en reservas hoteleras de sus casi 2 millones de clientes. Amoma se vanagloriaba de operar en los cinco continentes y tener una cartera de más de 300 mil alojamientos, desde hostels a hoteles de 5 estrellas.

Su fuerte: precios el piso y una política comercial agresiva. “Desde su creación, Amoma siempre se ha esforzado, con éxito, de encontrar la mejor relación calidad precio para sus clientes”, señala el comunicado emitido por la OTA donde anunció el cese de actividad y un lacónico “su reserva va a ser probablemente cancelada por nuestros proveedores”.

La propia agencia online dio una versión de su quiebra que deja al desnudo los desafíos que acechan a la actividad: “Las empresas que afirman actuar como ‘comparadores de precios’ son, en la práctica, las que redirigen a los consumidores hacia las entidades como la nuestra a cambio del pago por el coste del clic. Dichas agencias son a veces propiedad de compañías que operan en el mismo segmento que la nuestra, lo que tiene un impacto negativo en la libre competencia”.

El comunicado transparenta que “después de haber ocupado su lugar, hoy estas entidades nos imponen unilateralmente condiciones financieras insostenibles, porque trabajamos al precio más bajo posible para beneficiar a nuestros clientes, no para beneficiar a estas agencias de medios. El resultado es una concentración del mercado en el que sólo un número muy pequeño de las principales OTAS podrán sobrevivir (…) Estas prácticas comerciales unilaterales que se nos imponen nos impiden continuar con nuestras actividades”. Claramente, Amoma apuntó a sitios como Trivago (cuyo accionista mayoritario es Expedia) y no quiso hundirse sola.

 

YO SEÑOR, NO SEÑOR.

Lo cierto es que ni otros operadores, ni los hoteleros, la van a extrañar (muchos ya la habían vetado), ni mucho menos a su polémico bastardeo de precios. Pero lo que se agudizó es la discusión al interior de la cadena de valor sobre la lealtad de las prácticas comerciales vigentes.

Amoma vendía muy por debajo del precio estándar definido por los hoteles para las OTAs, pero cómo conseguían esas tarifas mayoristas (que no deberían estar disponibles en el canal online). Ese fue el quid de la discusión en sordina que hoy protagonizan hoteleros, bedbanks y operadores para cortar con una guerra de precios que no beneficia a nadie más que a los metabuscadores. ¿Quién pone en el canal minorista precios del canal mayorista?

Uno de los que opinó al respecto es Carlos Muñoz, director general de Hotelbeds, quien explicó en declaraciones reproducidas por Skift: “En los últimos años hemos venido reduciendo nuestro negocio con Amoma. Al momento solo representa alrededor del 1% de nuestras ventas”.  El ejecutivo del mayor banco de camas del mundo dijo que el caso de la malograda OTA es un ejemplo de cómo recortaron la relación con clientes a los que los hoteles consideran que no generan valor. Hace un año Hotelbeds creó una política de "tres strikes": cuando se atrapa a un cliente que pone el inventario tres veces en el canal equivocado se le detienen las ventas.
El debate por las tarifas opacas recién comienza.

 

La agencia de viajes más antigua del mundo, aún en operaciones, con 178 años, acaba de entrar en cesación de pagos y se orienta hacia su quiebra y liquidación. Se trata de la británica Thomas Cook, cuyo rescate por parte del fondo de inversiones Fosun, uno de sus principales accionistas, fracasó ante las exigencias de diversos bancos. El cierre ha dejado unos 600 mil turistas afectados en plenas vacaciones.

Además, el cierre de la empresa supondría la pérdida de 22 mil empleos. El grupo posee, también, 105 aviones y un total de 200 hoteles. El cierre supone un durísimo golpe al turismo español, en especial el de los archipiélagos Canario y Balear. De hecho, se han cancelado en las últimas horas un total de 46 vuelos hacia España provenientes del Reino Unido y servidos por Thomas Cook. La Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido anunció el “operativo aéreo de repatriación”, para los turistas afectados, más grande realizado jamás en tiempos de paz. De los 600 mil viajeros afectados de forma inmediata, unos 150 mil son británicos.

En días anteriores Thomas Cook había informado que suspenderían la venta de boletos, esperando que se llegara a un acuerdo con los inversionistas para salvar a la aerolínea hasta antes del domingo por la noche. Se espera que las compañías de seguros se hagan cargo de los gastos de transportación y repatriación de los pasajeros afectados. Por su parte, la filial alemana de la agencia, Condor, ha iniciado un trámite de crédito con el gobierno alemán.

En tanto, El País publicó que de acuerdo con el sistema dispuesto por la Licencia de Operadores Turísticos Aéreos (ATOL), solo los pasajeros que hayan adquirido un paquete vacacional están protegidos con gastos cubiertos en caso de suspensión de pagos de la empresa. “En circunstancias normales, aquellos que solo contrataron sus vuelos deberían hacer frente a las pérdidas de su propio bolsillo. Dada la magnitud de la quiebra de Thomas Cook, sin embargo, el Ministerio de Transporte británico se ha comprometido a cubrir todos los costes”, indica el periódico.

Se estima que la aerolínea reportaba un ingreso anual de más de £ 10 mil millones, pero desde años atrás Thomas Cook se enfrentaba a aerolíneas como British Airways, además de las grandes incógnitas del Brexit y la caída en la valuación de la libra esterlina.

El conglomerado asiático expresó su "decepción" por la falta de un acuerdo para evitar el hundimiento de la firma. "Fosun está decepcionado con que el Grupo Thomas Cook no haya sido capaz de hallar una solución viable a su recapitalización con otros afiliados, bancos, y partes adicionales", señaló en una nota oficial.

FUENTE: amomaquiebra-y-debate-sobre-las-deslealtades-comerciales

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