El turismo se consolida como una poderosa herramienta de integración y desarrollo económico, pero también se posiciona como una de las primeras víctimas cuando se deterioran las relaciones internacionales. Esa fue la advertencia de Justin Trudeau, exprimer ministro de Canadá, durante su intervención en Malta. (Cumbre Mundial WTTC: ¿cómo está cambiando el perfil del viajero actual?)
Cumbre Mundial WTTC: Justin Trudeau advierte sobre el impacto de las tensiones políticas en los viajes
Durante un diálogo con Gloria Guevara, el ex primer ministro de Canadá analizó el impacto de las fricciones políticas en los flujos turísticos internacionales.
En pocas palabras
- Justin Trudeau: Advirtió que las tensiones políticas impactan negativamente los flujos turísticos internacionales.
- Impacto Geopolítico: La caída del 20% en viajes a EE.UU. ilustra cómo la reputación y la percepción afectan al turismo.
- Rol del Estado: Subrayó la necesidad de inversión pública y políticas sólidas para la competitividad turística.
En una conversación mano a mano con la presidenta y CEO del organismo, Gloria Guevara, y ante líderes del sector privado y representantes gubernamentales de todo el mundo, Trudeau analizó la intersección entre la estabilidad geopolítica, la gobernanza y la competitividad turística, remarcando que la capacidad de un país para atraer viajeros depende de factores que trascienden la belleza paisajística, las campañas promocionales o las tarifas.
Tensión geopolítica: la caída del 20% en los viajes a Estados Unidos
A modo de caso testigo, Trudeau abordó la dinámica reciente entre Canadá y Estados Unidos para ilustrar cómo el discurso político y las trabas en la facilitación de viajes alteran de manera inmediata el comportamiento del consumidor.
"Hay consecuencias. Las declaraciones políticas y las preocupaciones en torno a los controles fronterizos llevaron a que muchos canadienses reconsideraran sus viajes al país vecino, registrando una disminución superior al 20% en los flujos hacia Estados Unidos. Esto demuestra que la reputación de un destino, el ambiente que se respira y la percepción de si la gente es bienvenida o no, resulta tan determinante como sus propios atractivos", afirmó Justin Trudeau.
Esta reflexión plantea un mensaje directo para los destinos internacionales: la promoción turística debe acompañarse necesariamente de un entorno que transmita seguridad, previsibilidad e incentivos a la apertura.
"El turismo no puede darse por sentado"
En respuesta a la inquietud planteada por Gloria Guevara sobre la falta de reconocimiento e inversión pública hacia el turismo en comparación con su peso en el empleo y el PIB global, el ex mandatario coincidió en que los gobiernos suelen cometer el error de considerar a la industria como un sector autoeficiente.
"El turismo a menudo se da por sentado. Muchas autoridades asumen que la actividad funciona por sí sola, a diferencia de otros sectores económicos para los que se diseñan planes estratégicos específicos. Durante mi gestión en Canadá, decidimos crear un Ministerio de Turismo e invertir directamente en infraestructura y campañas internacionales de captación para revertir esa inercia", sostuvo.
Asimismo, subrayó el valor transformador del sector en la formación del talento joven. Rememorando su experiencia personal como instructor de rafting, guía y empleado en la gastronomía antes de su carrera política, Trudeau destacó que la actividad turística enseña resolución de conflictos y habilidades de relación interpersonal fundamentales para la empleabilidad de las nuevas generaciones.
El factor humano e insustituible frente a la era digital
En un contexto marcado por la irrupción de la IA y la digitalización masiva de las operaciones turísticas, reivindicó la importancia estratégica de los encuentros presenciales y el contacto humano para construir relaciones institucionales y comerciales de largo plazo.
Basándose en su vivencia en foros multilaterales como el G7 y el G20, remarcó que los acuerdos formales no bastan si no existe confianza personal: "No hay sustituto para conocer a alguien en persona, conectar, compartir historias y estar en el mismo espacio físico".
Finalmente, al abordar el ejercicio del liderazgo en tiempos de incertidumbre, recomendó a los dirigentes concentrar sus esfuerzos en tomar decisiones complejas de largo plazo -como la inversión en desarrollo social e infraestructura- antes que perseguir la popularidad de corto plazo, concluyendo que la competitividad turística requiere políticas públicas sólidas, relaciones de confianza internacional y un compromiso genuino con la hospitalidad global.
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