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Wizz Air blinda su carburante ante el auge de precios y augura bajadas de tarifas en la competencia

La low-cost asegura que muchas aerolíneas europeas están bajando precios para “atraer a pasajeros indecisos”: “Nosotros hemos comprado fuel a buen precio”.

Wizz Air descarta, al menos a corto plazo, trasladar automáticamente a sus tarifas el fuerte encarecimiento del combustible aéreo provocado por la guerra en Irán.

Su consejero delegado, József Váradi, ha defendido este martes en una rueda de prensa internacional que parte del mercado europeo está haciendo precisamente lo contrario: bajar precios para reactivar la demanda y convencer a los pasajeros que han aplazado sus reservas por la incertidumbre económica y geopolítica. Según la compañía, la actual “reticencia” del consumidor puede compensarse con "estímulos tarifarios" en determinadas rutas y ventanas de venta.

El mensaje de Wizz Air contrasta con las advertencias lanzadas por otras aerolíneas de Europa, que han vinculado el repunte del queroseno a posibles subidas de tarifas, recortes de capacidad o ajustes de programación.

Wizz Air esquiva (en parte) el aumento de precio del queroseno

Váradi sostiene que muchas compañías aún pueden mantener precios competitivos porque habían asegurado parte de sus compras de combustible antes de la escalada bélica. En el caso de Wizz Air, la aerolínea señala que tiene cubierto alrededor del 70% de sus necesidades de carburante para el verano y que prevé renovar parte de esas coberturas cuando expiren. (¿Qué aerolíneas están cobrando recargos por el auge del precio del queroseno?)

La compañía mantiene además una posición expansiva para la temporada alta. Wizz Air prevé que su programación de ocio para el verano de 2026 sea un 17% superior a la del año anterior, con especial foco en los Balcanes y el Cáucaso, y espera recibir 35 nuevos aviones Airbus durante el ejercicio.

Esa estrategia apunta a una lectura distinta del mercado: frente a las aerolíneas que reducen oferta para proteger márgenes o ahorrar combustible, la low cost húngara busca sostener capacidad y capturar demanda sensible al precio.

El precio del combustible sigue alto tras la guerra en Medio Oriente

El telón de fondo sigue siendo el fuerte incremento del coste energético. El combustible de aviación en Europa pasó de 831 dólares por tonelada métrica antes del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, a un máximo próximo a los 1.800 dólares, antes de estabilizarse en torno a los 1.500 dólares en las últimas semanas, según Bloomberg.

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Uno de los aviones de la flota de Wizz Air.

Uno de los aviones de la flota de Wizz Air.

Transport & Environment calcula que la crisis ha añadido 29 euros por pasajero al coste del combustible en un vuelo medio intraeuropeo y 88 euros en los vuelos de largo radio con salida desde Europa. La organización subraya además la dependencia estructural del continente: más del 95% del crudo utilizado por la UE es importado y alrededor de un tercio de la demanda europea de combustible de aviación se cubre con queroseno refinado importado, con Medio Oriente como proveedor principal.

Wizz Air descarta problemas de suministro de combustible, pero ve probable "problemas localizados" en algunos aeropuertos

Sin embargo, Váradi considera "exagerados" los temores a una falta generalizada de combustible durante las próximas semanas. El directivo sostiene que el nivel actual de precios incentiva a los operadores de buques cisterna a buscar suministro alternativo en Estados Unidos y trasladarlo a Europa para compensar el bloqueo de flujos procedentes de Medio Oriente. Aun así, admite que la dependencia europea del combustible de la región es “una locura” y que debería revisarse desde una perspectiva estratégica. (¿Qué peso tiene el queroseno en el precio de un billete de avión?)

Por ello, la aerolínea no descarta "problemas localizados" si la crisis se agrava. Váradi ha advertido de que una escasez real no afectaría necesariamente a todos los aeropuertos al mismo tiempo, sino que obligaría a gestionar la situación caso por caso, por aeropuerto y proveedor. También apuntó a medidas operativas como el “tankering”, es decir, volar con combustible suficiente para cubrir el trayecto de ida y vuelta cuando un aeropuerto de destino tenga dificultades de suministro, aunque esta práctica incrementa el consumo y suele estar limitada por razones medioambientales.