Viajar por República Checa es descubrir un país donde historia, naturaleza y cultura se encuentran a cortas distancias. Con 14 regiones de identidad propia, el país refuerza en América Latina su propuesta turística bajo la campaña global Feel Free, pensada para quienes buscan viajar con libertad y a su propio ritmo.
República Checa: 14 regiones para descubrir con libertad y a ritmo propio
Con la campaña Feel Free, República Checa invita a recorrer sus 14 regiones disfrutando de historia, naturaleza y sitios que son Patrimonio de la UNESCO.
Praga y el corazón de Bohemia es la puerta de entrada a la historia de República Checa.
De esta forma, los visitantes pueden realizar los recorridos a su gusto y manera, seleccionando los atractivos e itinerarios que más les interesen.
República Checa: experiencias a lo largo y ancho del país
La propuesta se organiza en cuatro grandes bloques de experiencias:
- Praga y el corazón de Bohemia: la puerta de entrada a la historia. El recorrido comienza en Praga, con su Castillo, el Puente de Carlos y la Ciudad Vieja. Muy cerca, Bohemia Central invita a descubrir el Castillo de Karlštejn, ideal para combinar patrimonio y senderismo.
- El triángulo del bienestar, la cerveza y los cuentos medievales: Karlovy Vary propone relax entre aguas termales y arquitectura histórica, mientras que Pilsen permite conocer la cuna de la cerveza Pilsner Urquell. Al sur, eský Krumlov, Patrimonio Mundial de la UNESCO, sorprende con su casco medieval y actividades sobre el río Moldava.
- Norte y Este de Bohemia: la Suiza Bohemia, en Ústí nad Labem, alberga la Pravická brána, el mayor arco natural de piedra de Europa. En tanto, Hradec Králové ofrece las Rocas de Adršpach-Teplice, mientras que Liberec suma la futurista Torre y Hotel Ještd, y Pardubice conserva el paisaje de cría de caballos de Kladruby nad Labem, reconocido por la UNESCO.
- Moravia: Moravia del Sur alberga el Paisaje Cultural de Lednice-Valtice, Vysoina cautiva con la plaza renacentista de Tel, y Olomouc se destaca por su Columna de la Santísima Trinidad y su gastronomía. Zlín conserva el legado funcionalista de Baa y Ostrava transforma su pasado siderúrgico en vanguardia cultural con Dolní Vítkovice.
Gracias a su eficiente red de trenes y rutas, República Checa permite combinar varias regiones en un mismo viaje.
Así, en pareja, en familia o de forma independiente, el país propone una manera diferente de conocer Europa: elegir el propio camino y dejarse sorprender en cada etapa.
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