Malta ha dicho "basta" al turismo de excesos. En un esfuerzo por proteger la convivencia vecinal y preservar su reputación como destino cultural y de calidad, el gobierno maltés está legislando para permitir que las fuerzas de seguridad y los inspectores locales impongan y cobren multas in situ a los turistas que cometan infracciones en la vía pública. (Radiografía del turismo de excesos: ¿qué es y cómo afecta a la industria?)
Mano dura al turismo de excesos en el Mediterráneo: el país que quiere multar "in situ" a los turistas
Es una medida drástica de este país de Europa, que busca atajar las conductas antisociales y que obliga a las agencias a extremar la información preventiva.
El gobierno maltés está legislando para cobrar multas in situ a los turistas.
Hasta ahora, la burocracia administrativa permitía que muchos visitantes extranjeros que cometían actos vandálicos, generaban ruidos excesivos o ensuciaban las calles abandonaran el país antes de que la sanción se hiciera efectiva. Con esta reforma de la normativa de orden público, Malta cierra ese vacío legal de manera fulminante.
Las claves de la "vía rápida" sancionadora
La nueva legislación busca dotar de herramientas ágiles a la policía y a los wardens (vigilantes municipales) para actuar al momento en los principales núcleos turísticos, como San Julián, Paceville, Sliema o la propia capital, La Valeta.
Los comportamientos que estarán en el punto de mira y que acarrearán sanciones inmediatas incluyen:
- Contaminación acústica y ruidos: fiestas descontroladas en pisos turísticos, gritos a altas horas de la madrugada en zonas residenciales o el uso de altavoces a gran volumen en espacios públicos.
- Gestión de residuos e higiene: tirar basura fuera de los contenedores habilitados, abandonar colillas o plásticos en las playas, y el consumo de alcohol en zonas no autorizadas de la vía pública.
- Faltas de respeto al patrimonio y civismo: transitar en traje de baño por el centro de las ciudades o dañar elementos del mobiliario urbano e histórico.
"La medida no busca recaudar, sino disuadir. Queremos que el turista entienda que las normas de convivencia de Malta son idénticas a las de sus países de origen, y que la impunidad en el destino se ha terminado", aseveraron las autoridades.
El impacto B2B: ¿cómo deben reaccionar las agencias de viajes?
Malta es un destino sumamente popular, especialmente entre el segmento de jóvenes que viajan para aprender inglés, grupos de estudiantes y turismo vacacional de sol y playa. Por ello, el canal de las agencias de viajes debe asumir un rol activo para evitar que sus clientes se encuentren con sorpresas desagradables durante sus vacaciones:
- Información proactiva en el proceso de venta: los agentes deben advertir claramente a los viajeros sobre la existencia de esta nueva normativa de multas in situ. Incluir un breve decálogo de civismo en la documentación del viaje es una excelente práctica de responsabilidad social.
- Foco en el turismo de idiomas: las agencias especializadas en cursos de verano para menores y jóvenes deben coordinarse estrechamente con las escuelas de inglés en Malta para que los monitores refuercen las normas de conducta desde el primer día de llegada.
- Protección de la reputación de la agencia: educar al cliente no solo evita sanciones económicas directas para el pasajero, sino que previene quejas posteriores en la agencia y fomenta un modelo de turismo mucho más sostenible y respetuoso.
Con esta decisión, Malta se suma a la corriente de otros destinos maduros del Mediterráneo —como Venecia, Mallorca o Ibiza— que han tenido que endurecer sus marcos normativos para defender el equilibrio entre la economía turística y el bienestar de los residentes locales.
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