Del 14 al 17 tuvo lugar la 13º edición de Feria Internacional de Turismo (FIT) en La Rural, donde la muestra supo maquillar más que decorosamente las cicatrices de una debacle que no fue tal. Este año -pese a haber padecido la sangría de más de 100 expositores- el evento transmitió la sensación de aplomo de un sector que sigue adelante pese a todo. En este sentido, fueron claves la picardía a la hora de disponer los espacios para evitar los huecos, pero sobre todo el buen ánimo de la actividad, que siente que el pozo quedó atrás.
El propio análisis del presidente del Comité Organizador y titular de la Aaavyt, Ricardo Roza, está sazonado con condimentos psicológicos: "Es como cuando te cuentan que la película que vas a ver es pésima y al salir del cine resulta que no sólo no estaba tan mala, sino que hasta te pareció buena. Así veníamos nosotros, con una expectativa de que este era un año difícil y que nos íbamos a encontrar con una feria sin negocios, opaca y sin luces". En cambio, según el dirigente, el evento fue un éxito, hubo una explosión del público en general y una de las estrellas fue la Ronda de Negocios.
Vale mencionar que Ladevi Ediciones tuvo una fuerte presencia institucional con dos stands y el Centro de Negocios, en el Pabellón 9.
La FIT esquivó la crisis
Pese a haber padecido la sangría de más de 100 expositores, la Feria supo cubrir con aplomo las cicatrices de un año complicado y proyectarse como una actividad que sigue adelante pese a todo. El repunte anímico fue clave, y volvieron operadores que estuvieron ausentes durante largos años. Y se destacó el anuncio de la ministra Débora Giorgi en el sentido de que el turismo no será el hermano menor de Industria, sino que compartirá sus mismos incentivos y beneficios.
GIORGI EN LA CEREMONIA DE INAUGURACION.
El cambio de escenario, un pabellón completo volcado sobre la calle Juncal, permitió una apertura masiva y prolijamente organizada. Allí, y más allá de las ya tradicionales disputas protocolares por el orden en el estrado o en la disposición de asientos entre las butacas reservadas, se reunieron casi 800 personas para la inauguración.
Como en otras ocasiones, la ceremonia fue el ámbito ideal para reiterar reclamos y hacer un repaso de lo hecho. La novedad vino de la mano de la presencia de Débora Giorgi, ministra de Industria y Turismo, estrenando su cargo en la FIT. Ella realizó el anuncio más sobresaliente cuando afirmó que siendo categorizado como industria, "el turismo recibirá los mismos beneficios y privilegios que otros complejos industriales como el agro-exportador o el metalmecánico".
A su turno, Ricardo Roza volvió a insistir pidiendo que se trate a las agencias de viajes como intermediarios y se les permita tributar Ingresos Brutos sobre las comisiones y no sobre las facturaciones totales. En tal sentido saludó que el gobierno porteño implementara la excepción y pidió que la Provincia de Buenos Aires la copie. Rompiendo el protocolo, en una decisión que fue tan elogiada como criticada, invitó al estrado al presidente de AR, Mariano Recalde, para que éste reafirmara que la compañía "vuelve a ser un socio estratégico del turismo nacional".
Posteriormente, el secretario Enrique Meyer repasó el último año de gestión (de FIT a FIT), poniendo énfasis en las más de 700 acciones promocionales emprendidas por el Inprotur; y Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño, recordó que sólo el esfuerzo mancomunado de públicos y privados permitió superar con éxito el difícil bimestre julio-agosto.
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