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Confitería Richmond: el último adiós

El mes pasado uno de los 60 bares notables de la Ciudad cerró sus puertas. En el local se abriría una tienda de Nike.

La Richmond, sede de tertulias para Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal y Oliverio Girondo -entre tantos otros-, dejó de funcionar como confitería para convertirse en un mega local de Nike. Se trata de uno de los 60 bares notables de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que, a pesar de estar protegido culturalmente, ninguna ley pudo resguardarlo del cambio de rubro.
La confitería amaneció el lunes 15 de agosto con sus puertas cerradas, pese a que miles de personas juntaron firmas en contra del cierre de este Bar Notable, declarado Sitio Histórico por parte de la Legislatura porteña una semana antes.
Armando Rivera, dirigente gastronómico, manifestó: "Entre el viernes y el sábado previos la empresa decidió sacar las mesas, llevarse todo su patrimonio. Los trabajadores llegaron el sábado a sus lugares de trabajo y se encontraron con que estaba cerrado".

LA FUENTE DE TRABAJO.
Más allá del debate que generó el cierre de este reducto cultural, consecuentemente se desató un conflicto con los empleados que perdieron su fuente de trabajo. Una de las primeras medidas que anunciaban el final de la Richmond fue la reducción del salón, el cierre del billar y la disminución del número de empleados -de 36 mozos solo quedaban 10 antes del cierre-.
Cuando la confitería finalmente cerró, la medida de fuerza decidida por los empleados fue tomar el establecimiento. Pasados dos días, en el Ministerio de Trabajo llegaron a un acuerdo con el apoderado de la Richmond y los representantes del grupo inversor que se hará cargo del local.
Quien acompañó a los empleados en este reclamo fue la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra), a través de su secretario gremial, Armando Ribera. A su vez, desde el gremio afirmaron que son 14 los trabajadores a los que se les debe la indemnización y el pago del sueldo.
"Se firmó un acta que pauta el pago de los sueldos atrasados y las indemnizaciones", expresó Carlos Forlenza, asesor gremial de los gastronómicos. Sin embargo, también aclaró que "el compromiso es con ellos, lo que suceda con el edificio es otro tema".

 

FUENTE: confiteria-richmond-el-ultimo-adios

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