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Alquileres: una amenaza para los gastronómicos

El aumento de los alquileres se convirtió en uno de los motivos determinantes para que los locales gastronómicos bajen las persianas. Los incrementos en el último año alcanzaron el 25% y, como consecuencia, 217 restaurantes cerraron en la Ciudad.

En los últimos siete meses 217 restaurantes de la Ciudad cerraron sus puertas, frente a los 212 que bajaron la persiana en todo 2010, según estadísticas de la Guía Óleo. Si bien son varios los factores que inciden en la toma de la decisión, desde el sector reconocen que la principal amenaza está dada por la incapacidad para pagar el alquiler.
Consultado sobre este tema, Luis María Peña, vicepresidente 2º de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías, Cafés y Bares (Ahrcc), sentenció: "El incremento de los alquileres trepó al 25%, un número similar al del aumento salarial. De modo tal que la suma de estos factores hace que los negocios queden en rojo". A lo que agregó: "Muchos emprendedores, seducidos por el glamour y no por la rentabilidad ingresan a este sector y generalmente no logran subsistir. Si no se realiza un análisis exhaustivo previo, el empresario termina enfrentándose en una pelea desleal con el dueño de la propiedad".
Por su parte, José Javier Fernández, presidente de la Cámara de Cafés y Bares de la Ahrcc, analizó: "Está claro que se valorizaron las propiedades, subieron los alquileres y, consecuentemente, aumentaron los costos para el empresario gastronómico. La realidad es que los locales no pueden acompañar el incremento inmobiliario. Solo las zonas de mayor incidencia turística pueden cubrir ese desfasaje".
A su vez explicaron que, antiguamente, cuando los gerenciadores de los bares eran a su vez dueños de la propiedad, el costo destinado a amortizar el inmueble debía ser igual a lo facturado el mejor día de venta. Hoy el alquiler no debería superar el 7% de la facturación. Y solo en los principales polos gastronómicos de la ciudad puede llegar al 10%.
Sin embargo, Fernández aclaró que lo que hay que analizar no es tanto el número de cierres sino el tiempo que subsiste un emprendimiento. Más aún, averiguar qué se hace con una propiedad cuando no se renueva un contrato de alquiler y si es factible de ser utilizado para otros rubros.
Mientras que Peña remarcó que un empresario que rescinde un contrato de alquiler no puede llevarse nada de lo que invirtió en la propiedad y que no existe una reglamentación sobre este tema. "Ante esta situación el propietario debería compensar al inquilino que le imprimió valor a la propiedad. Lo ideal sería una resarcimiento del 15% sobre el precio del alquiler."

FUENTE: alquileres-una-amenaza-para-los-gastronomicos

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