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TURISMO INTELIGENTE. La batalla de las criptomonedas para ganar mercado

A la luz del sorpresivo anuncio de Libra, este informe analiza los desafíos que tienen las criptomonedas para consolidarse y detalla los riesgos y oportunidades que implican para el sector turístico.

Si bien las criptomonedas (“crypto”) no son un tema nuevo, el sorpresivo anuncio de “Libra”, con Booking como miembro fundador, despertó el interés del sector turístico por conocer más sobre esta tecnología.

Al igual que las monedas fiduciarias, las “crypto” son un medio de intercambio de valor. Las principales diferencias son que no tienen forma física, sino que son 100% digitales; se aseguran mediante la encriptación de sus transacciones; y no dependen de un gobierno ni de los bancos. Se compran, se venden, se almacenan y se transfieren usando plataformas digitales, similares a las billeteras virtuales de dinero como Mercado Pago.

Si bien la más conocida es el Bitcoin, las hay de todos los colores. Al no estar reguladas, existe la posibilidad de acuñar una moneda propia, tanta como se quiera, ya sea como medio de pago o como moneda virtual para programas de fidelización (en vez de “puntos” o “millas”).

 

VOLÁTIL E INESTABLE.

Dice el dicho que por la plata baila el mono. ¿Bailaría también a cambio de Bitcoins (1 BTC son aproximadamente U$S 12.000)? Si supiera cómo usarlo, ¡probablemente! Pero el problema de las crypto es que no son fáciles de usar y muchas de ellas son inestables, lo que ha limitado su adopción.

Para el doctor en Economía Alejandro Prince, las crypto “tienen muy poca aceptación como medio de pago, mucho menos para transacciones cotidianas o habituales en turismo: hoteles, pasajes, restaurantes, tours, entre otros. Y su alto costo de transacción y de operación hace prever que esto no cambiará a corto ni mediano plazo. Por ahora es un activo de especulación de alta volatilidad y dudosa reserva de valor”.

Desde el boom del Bitcoin en 2017 las crypto han tenido noticias agridulces: el explosivo crecimiento de 2.000% en ese año, la pérdida de 2/3 de su valor un mes después, el fracaso del Petro venezolano, o que la muerte del dueño de una casa de cambios canadiense hizo irrecuperables U$S 190 millones de sus clientes porque nadie más sabía la clave.

 

LIBRA AGITÓ EL AVISPERO.

La última noticia la dio Facebook con el anuncio de su crypto llamada “Libra”, a ser lanzada en 2020 con el objetivo de ser la moneda global de los 1,7 mil millones de personas fuera del sistema bancario (y de países con monedas débiles). Apalancado en los 2,5 mil millones de usuarios que usan sus apps (Facebook, Instagram y Whatsapp), tiene el potencial de llevar las crypto al mercado masivo.

A diferencia del Bitcoin, su valor sería más estable ya que estará basada en una canasta de monedas y activos de bajo riesgo. Consumirá menos energía (según la Universidad de Cambridge, el Bitcoin consume un poco más que Suiza). Además, en principio, no será descentralizada, sino que será emitida y controlada por una ONG formada por viejos conocidos como Booking, Facebook, Visa y Uber, que se cuentan entre sus 28 miembros fundadores (se espera que lleguen a 100). De este modo, Facebook competirá contra las plataformas chinas WeChat y Alipay, que hoy en día ya integran pagos y mensajería, y que según eMarketer son usadas por el 45% de su población como billetera habitual.

Lo cierto es que por su naturaleza sin fronteras, las criptomonedas tienen características atractivas para el turismo. No más comisiones bancarias, casas de cambio, billeteras robadas ni dinero falso.

Uno de los principales actores que se sumó fue Expedia, que en 2014 comenzó a aceptar pagos en Bitcoins. Gracias a la alianza con una plataforma de monedas digitales, sus clientes pudieron pagar en “crypto” y ellos seguir recibiendo dólares o euros. Sin embargo, cuatro años después lo dieron de baja sin dar muchas explicaciones. Esto obligó a los usuarios que utilizan la moneda a buscar otras OTAs que sí la aceptan.

Esta escena forma parte del fenómeno denominado “criptoturismo”: prestadoras, agencias y destinos que ofrecen este medio de pago (en algunos casos siendo el único), y turistas deseosos de utilizarlos, ya sea porque les es habitual o porque quieren “vivir la experiencia”.

Actualmente existen varias OTAs que admiten pagos en crypto y los sitios web especializados cuentan con catálogos de hoteles y comercios que las aceptan. Incluso Norwegian acaba de anunciar que lanzará su propia casa de cambio para aceptar pagos en Bitcoins. También se usan en programas de fidelización: Hotels.com, Booking, Marriott y Hilton recompensan reservas con Bitcoins al hacerlo usando la aplicación “Lolli”.

Si Libra (u otra) logra el cometido de llevar las crypto al mercado masivo B2B o B2C será clave tener la capacidad de operar con ella, y hay quienes perciben el riesgo de que las OTAs concentradas puedan sacar aún más ventaja con estas herramientas financieras. Por ejemplo, ¿qué pasaría si Booking y Expedia deciden pagar a los hoteles solamente con su propia moneda?

Quedan aún muchos interrogantes por definir hasta su lanzamiento. ¿Será Libra el medio de pago del turista del futuro, o las barreras de entrada son demasiado altas? Es muy pronto para saberlo.