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No es un cuento chino

*Por Óscar Rueda

 

No son los 140 millones de viajes al exterior en 2018 que todos mencionan cuando se refieren al turismo chino, pues por lo menos el 68% de las visitas se realizan a Hong Kong y Macao, las dos Regiones Administrativas Especiales de China. Curiosamente las mismas estadísticas oficiales olvidan, a la hora de hacer cuentas de viajes al exterior, el “Principio de una sola China”.

No obstante, si nos quedamos con los 50 millones restantes, no solo es una cifra que ubica a este país en el tercer renglón de la lista mundial, sino que implica el mayor crecimiento porcentual y absoluto, año tras año, del número de viajeros y, lo más importante, el mayor potencial no solo por su población, sino por ostentar también el mayor crecimiento sostenido de la economía desde hace muchos años; pero lo más destacado es que registran un ascenso importante y continuo de la “renta per cápita” y de la población pobre a clase media y de la media a la de altos ingresos, población ávida de viajar, de conocer nuevas culturas y de que los conozcan. Para lo chinos viajar es sinónimo de estatus y de felicidad.

De esos 50 millones, 18 mil (el 0,04%) llegaron a Colombia, cifra que si bien registra los más altos crecimientos en los dos últimos años (+ 9%), resulta insignificante. Baste decir, para no hablar más de cifras, que Ecuador y Panamá reciben muchos más turistas chinos que nosotros.

Lo cierto es que todos los países están detrás del turismo chino, adaptándose a sus requerimientos. ¿Y Colombia qué? No veremos el turismo chino si no estamos dispuestos a tomar medidas que apunten a un salto en ese objetivo. La primera será facilitar más los visados. Ecuador suprimió las visas para los chinos, pero no pidamos tanto; Argentina recibe a los chinos que tengan visa de Brasil o Chile, ejemplo que podríamos seguir con un acuerdo con los países de la Alianza Pacífico (Chile, México y Perú) para aceptar sus visas y, si queremos ir más allá, también las otorgadas por Japón, Australia, Reino Unido y Canadá, que son las más tramitadas por los viajeros chinos; con estas medidas habremos dado un gran paso sin menoscabar las precauciones.

El idioma es el otro escollo a vencer: si ProColombia se esfuerza por producir todo su material promocional para este mercado en mandarín, no en inglés, y tener cada vez más presencia en Wechat, Ctrip y las aplicaciones móviles, y si conformamos un equipo de “chinohablantes” habilitándolos como guías según la lista que nos proporcione el Instituto Confucio, y si los hoteles se esmeran por disponer de tarjetas con las más elementales y necesarias frases en mandarín y en español, entonces habremos salvado este obstáculo.

Luego vendrán pequeños ajustes en el servicio hotelero, que desayuno chino, que un canal de TV en chino, que teteras de agua caliente y hasta pantuflas, ¡parece tan fácil!

Lo más difícil se tiene, el producto, créanme que la Ciudad Amurallada, el Museo del Oro, la Catedral de Sal, el Paisaje Cultural Cafetero y las compras. Sí, quién lo dijera, los chinos compran ropa en Colombia porque les parece de buena calidad y atractivo precio, y por supuesto esmeraldas, y les encantará bailar salsa y venir a nuestros carnavales Patrimonio de la Humanidad.

Bueno, ¿y el cómo llegar? Desde hace más de un año hay un vuelo que llega desde Beijing a Panamá, dos veces a la semana, y nos deja con conexiones a 25 minutos de Cartagena y a una hora de Bogotá. Pero, además, desde la misma Beijing tenemos 25 vuelos semanales vía Madrid, Londres, Nueva York y Los Ángeles; si se trata de salir de Shanghái tenemos en las mismas condiciones, con solo una escala y a no más de 4 horas de conexión, 28 frecuencias a la semana por los aeropuertos de Londres, Ámsterdam, Los Ángeles, Atlanta y México. Todo esto mientras llega el vuelo de Shanghái a Bogotá del que habló el presidente Duque en su reciente viaje a China, que no sería imposible si permitiéramos llevar tráfico a puntos intermedios, como lo hizo Panamá para lograr el vuelo de Air China, embarcando pasajeros de Panamá a Houston.

Y para finalizar, la promoción. Muy corto: debemos pasar de la promoción conjunta a la oferta conjunta, interactuando con el sector privado y generando desde los estados las condiciones necesarias para el desarrollo del negocio. Nadie se viene de China para visitar un solo país de Latinoamérica; una vez más, aprovechemos la Alianza del Pacífico y ofrezcamos en un solo viaje México, Colombia y Perú; los atractivos complementarios y las conexiones aéreas lo permiten, y si es con una sola visa, ¡mejor!

 
¿QUIÉN ES ÓSCAR RUEDA?

Realizar una presentación curricular de Óscar Rueda García siempre termina siendo un acto de injusticia a su extensa trayectoria. Fue presidente de Anato durante más de dos décadas; presidente de la Asociación Mundial de Agencias de Viajes (Uftaa), un cargo en el que destacó por ser el segundo latinoamericano en ocuparlo; viceministro de Turismo de Colombia durante más de seis años; embajador de Colombia en China en el periodo 2016-2018. Además, ha hecho parte de diferentes juntas directivas y recibido distinciones como el Premio Nacional de Turismo de El Colombiano; así como condecoraciones de Alaico, Anato, Cotelco, Acopet; entre otros. Dentro de sus mayores orgullos resalta el liderazgo en la creación de la Vitrina Turística de Anato.

Actualmente se destaca en el ámbito privado como consultor legal y de turismo y para honor de esta casa editorial, acompañará periódicamente a los lectores de La Agencia de Viajes Colombia.