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Ante un enero “gasolero”, la temporada culminó retraída

El tipo de cambio alto desalentó los viajes al exterior y aunque los parámetros registrados superaron los índices del mismo periodo de 2018, la foto final muestra más turistas pero menos consumo.

Quizá la sobreestimación del impacto positivo que tendría la devaluación del dólar en el turismo interno llevó a que se generaran expectativas que, a la luz de los resultados, terminaron siendo como mínimo exageradas.

“El tipo de cambio, la economía ciclotímica y la inflación confabularán para que la cantidad de argentinos que estén dispuestos a cruzar las fronteras durante la temporada estival sea inferior a la registrada en años anteriores”, repetían los empresarios ilusionados al comienzo del año, pero a días de que el verano culmine, el panorama general es otro.

No obstante, y tal como habían pronosticado, acertaron de que este período se caracterizaría por su consumo retraído, el cual fue de hasta un 30% menos respecto a 2018.

La Costa Atlántica, Córdoba, Mendoza, Cataratas del Iguazú, Las Grutas y Bariloche estuvieron entre los destinos más buscados por los argentinos; mientras que los traslados a Chile, Uruguay y Brasil cayeron un 25%, 32% y 50%, respectivamente.

Por caso, la foto final de la temporada arrojó un movimiento de 29,5 millones de turistas (31% más que el año pasado), con un consumo directo de $ 147.946 millones; al tiempo que la estadía media fue de 4,2 días, y el gasto diario de $ 1.194.

Cabe destacar que este verano contó con una mayor conectividad aérea, y en enero 1.352.000 pasajeros viajaron en vuelos comerciales internos: un 14% más que en el mismo período de 2018.

 

CON DEVALUACIÓN Y RECESIÓN.

"La temporada fue aceptable, pero la recesión jugó un papel importante y, en movimientos internos, se impuso a la suba del dólar”, explicó Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), quien reconoció que los establecimientos hoteleros tuvieron una buena ocupación, aunque enfatizó que disminuyó el consumo de los turistas.

Asimismo, reconoció que los extranjeros no compensaron la baja de turistas locales, y dijo que confía en el feriado de Carnaval para ayudar a levantar una temporada difícil. “Este año tuvimos un episodio de hantavirus en Epuyén que tiró los porcentajes a cero. Hubo inundaciones en el Litoral que generaron muchas complicaciones, y en las principales ciudades hubo un incremento en las plazas disponibles”, enumeró, para explicar la baja federal de la ocupación promedio (70%) en comparación con el año pasado.

A su turno, Gustavo Santos, secretario de Turismo de la Nación, calificó de "buena" la temporada: "Hay un efecto sustitución importante, entre los que salían y los que se quedaron. También se destaca la distribución federal; el turismo es un factor productivo que impacta en todo el país. Este verano hubo destinos como las termas, Salta o Jujuy –tradicionales en invierno– que registraron números interesantes. Eso muestra el cambio de conducta de los argentinos".

En esta tesitura, desde la CAME recalcaron que, más allá de que las estadísticas sean alentadoras en cuanto a cantidad de personas que se movilizaron, en materia de consumo la realidad parece ser diametralmente opuesta. “Lo que notamos es que el número de movilizados será igual o superior al de 2018. A pesar de eso, en el consumo se notará una gran disminución y no tenemos cifradas grandes esperanzas con respecto a este tema”, alertó Gregorio Werchow, secretario de Turismo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

 
LA ALEGRÍA NO ES SOLO BRASILEÑA

“El fin de semana de Carnaval no falla”, citaron con esperanza los empresarios desde los principales polos turísticos de Argentina, quienes reconocieron que estos días ayudaron para darle un cierre decoroso a una temporada que estuvo signada por la crisis económica.

Por su parte, Gustavo Hani, presidente de la Faevyt, resaltó que los más de dos millones de turistas que se movilizaron ese fin de semana de carnaval confirman la tendencia de elección de vacaciones más cortas y más intensas a nivel interno; mientras que desde la Sectur estimaron el impacto económico en $ 8.653 millones.

Asimismo y de acuerdo con el relevamiento realizado por la Fedecatur y la CAT, las reservas para ese fin de semana largo de Carnaval promediaron el 84%; al tiempo que desde la CAME señalaron que hacia la costa se registró un movimiento de 2.600 autos por hora entre la tarde del viernes y el mediodía del sábado.