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Nota de tapa
Los beneficios fiscales que gozan las OTAs líderes en Argentina

Sobre el cierre de 2018 Almundo se sumó al selecto grupo de “productores de software y servicios informáticos” beneficiados con una devolución del 70% de las cargas patronales (en crédito fiscal), una reducción del 60% en el pago de Ganancias y estabilidad fiscal. Junto a Despegar (que ya estaba inscripta desde 2017), ambas OTAs lideran las ventas de viajes y concentran el 25% de la emisión de pasajes a través de agencias.

Una reducción del 60% sobre el monto total del Impuesto a las Ganancias, un bono de crédito fiscal equivalente al 70% de las contribuciones patronales para pagar tributos nacionales (acreditado mensualmente), una constancia de AFIP como “Agentes de No Retención” y el compromiso de que no podrán ver incrementada su carga tributaria total son algunos de los beneficios que gozan las poco más de 400 empresas inscriptas en el Registro Nacional de Productores de Software y Servicios Informáticos.

Dos de ellas son las principales agencias de viajes online de Argentina, al punto que producen cerca del 25% de las emisiones de pasajes aéreos del canal intermediario. Naturalmente, hablamos de Despegar (inscripta en el Registro desde agosto de 2017) y la flamante incorporación de Almundo, cuya solicitud fue aprobada por el Ministerio de Producción el 20 de diciembre pasado.

En un año tan difícil como 2018, cuando en el segundo semestre las ventas de las agencias cayeron entre un 30% y un 50%, la buena nueva habrá sido un alivio para la empresa dirigida por Juan Pablo Lafosse (CEO). Pero muchos colegas se atragantaron al ver publicado el Boletín Oficial del 28 de diciembre: “¿Cómo puede ser que los consideren desarrolladores de software?”, se preguntaban recelosos por los beneficios que conlleva ese encuadre.  

 

EL RÉGIMEN: CONDICIONES Y REQUISITOS.

El régimen tiene como objetivo fortalecer la industria del software, considerada estratégica para el desarrollo nacional. De hecho, las actividades comprendidas por la ley de fomento son la creación, diseño, desarrollo, producción e implementación y puesta a punto de sistemas de software. Para ello, las empresas deben demostrar que la facturación anual por esas actividades representa más del 50% del total; y que más de la mitad de los empleados están abocados a la prestación de servicios informáticos. Una vez que son encuadrados como posibles postulantes al Régimen, las tecnológicas deben cumplir con al menos dos de las siguientes tres condiciones para acceder a los beneficios: acreditar gastos en actividades de investigación y desarrollo de software; contar con una norma de calidad reconocida aplicable a los productos o procesos promovidos (o estar en camino de su obtención); y realizar exportaciones de software.

Otro requisito adicional para continuar inscripto en el Registro es la obligación por parte de los beneficiarios de mantener como mínimo la cantidad de personal total informada al momento de la solicitud de inscripción. Una exigencia durísima en un año donde se dispararon los despidos. De hecho, la propia Almundo reconoció a fines de 2018 que debió prescindir de medio centenar de empleados.

 

LUZ VERDE.

¿Puede una agencia de viajes cumplir con esas exigencias? Para la Secretaría de Emprendedores y de la Pequeña y Mediana Empresa, Almundo cumple con creces. Según el Informe de Evaluación del organismo, la OTA destina el 55,15% del personal (que representa el 61% de la masa salarial) a actividades vinculadas a la industria del software y el 100% de sus ventas provienen de actividades sujetas a la promoción por parte del Estado (desarrollo de software y servicios aplicados al comercio electrónico y marketing interactivo).

En el caso de Despegar los números informados eran similares, sólo que la OTA líder en Argentina había declarado que el 85% de su facturación estaba relacionada con el desarrollo de software.

No hay en todo el decreto del Ministerio de Producción ni una sola mención sobre que Almundo vende viajes y turismo (ídem con Despegar). De todos modos, esta discusión sobre cuál es el core de las empresas inscriptas en el Registro no es nueva y tiene un gran antecedente con el caso de MercadoLibre (ver recuadro). Aunque en el caso de las OTAs el terreno es incluso más propicio al debate.

En cuanto a las otras tres condiciones que pone el régimen, Almundo no cumple con la de realizar exportaciones de software (apenas el 0,22% de las ventas), pero sí da cuenta de dedicar un 8,5% de sus gastos a actividades de Investigación y Desarrollo; e informó que está tramitando una certificación de calidad. O sea, dos de tres. Aprobado.

En el caso de Despegar también dijo estar avanzando en un sello de calidad para sus procesos de software, que invierte más de un 5% en investigación y desarrollo, y que realiza exportaciones por casi el 14% de sus ventas totales.

 

MÁS MIMOS A LA TECNOLÓGICAS.

El régimen que hoy beneficia a Despegar y Almundo tiene fecha de vencimiento: el 31 de diciembre de 2019. Pero sobran indicios de que ambas OTAs seguirán gozando de los beneficios de la política de fomento de la industria del software por un largo tiempo más.

Por un lado, en el Congreso hay tres proyectos de ley que a grandes rasgos prevén prorrogar el régimen por al menos otra década.

Pero también desde el Ejecutivo han dado señales de que se seguirá promoviendo la industria del software. En declaraciones a Infotechnology, el ministro de Producción anticipó que no sólo se mantendrán los beneficios, sino que están trabajando en un borrador de ley para ampliar su alcance a más empresas: “Que no sólo contemple el software, sino a otros sectores como la ciberseguridad y todo lo que tiene que ver con la industria 4.0”. Es más, en el proyecto oficial se prevé que los beneficios no apliquen sólo a la parte de la actividad fomentada (con un mínimo que pasaría del 50% al 70% del total de la facturación), sino que se extienda a todos los rubros de la compañía inscripta. Por otra parte, se estaría pensando en reemplazar el bono de crédito fiscal equivalente al 70% de las contribuciones patronales y directamente establecer un mínimo no imponible sobre los salarios.

 
El antecedente de MercadoLibre

A fines de 2017 se produjo el caso más sonado de presunta mala utilización de los beneficios previstos por la ley de software. La empresa cuestionada había sido MercadoLibre y los peros no vinieron de sus competidores, sino de la mismísima AFIP. El organismo recaudador, entonces comandado por Alberto Abad, había elaborado un informe en el que concluía que MercadoLibre debía devolverle al Estado cerca de $ 500 millones por cada año en que la empresa había accedido a beneficios impositivos que no le correspondía acceder. Para los inspectores de la AFIP, sólo el 0,18% de la facturación anual de la plataforma cumplía con las exigencias de la ley de software.

MercadoLibre se defendió con uñas y dientes y la cuestión se terminó definiendo gracias a la intervención del Ejecutivo. El Ministerio de Producción desautorizó a la AFIP y determinó que el 97% de la facturación de las compañías estaba relacionada con las actividades promovidas por el régimen, del cual la compañía sigue participando.

En números

70% de las contribuciones patronales son compensadas con un bono de crédito para que las empresas incluidas en el régimen puedan pagar otros impuestos nacionales.

60% es el descuento del Impuesto a las Ganancias que gozan las compañías que como Despegar y Almundo son consideradas como parte de la industria del software.

100% de la facturación declarada por Almundo consiste en “Desarrollo de Software y Servicios aplicado a comercio electrónico”.

55% del personal de Almundo y 60% del de Despegar estaría abocado a tareas de desarrollo de software, según informaron las empresas.

0% es lo que puede aumentar la carga fiscal de las empresas inscriptas en el régimen.