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Y fueron por todo: nuevo sindicato low cost

El gobierno aprobó la conformación de un sindicato por empresa que reúna a trabajadores de Flybondi. Es el primer caso en el sector, que rompe con la organización sindical por especialización que regía hasta el momento. El líder de la nueva entidad es un expiloto de MacAir.

Es cierto que muchas organizaciones sindicales tienen un debe en su vocación democrática. Pero no es menos cierto que el mismo aspecto es criticable en una organización que no surge de la necesidad o inquietud de las bases, sino desde “arriba”: desde la patronal y el gobierno. Tal es el caso de la “Asociación Sindical de Trabajadores de Flybondi”, que la semana pasada recibió el espaldarazo del Ministerio de Producción y Trabajo que avaló su inscripción en el Registro de Asociaciones Sindicales. 

Tanto y tan claro es el impulso del gobierno que el secretario general o presidente de la nueva entidad es Fernando Granelli, actual piloto de Flybondi y ex de MacAir.

Para que se entienda, la Revolución de los Aviones llegó a revolucionar también el panorama sindical. No hay casi ejemplos de sindicatos por empresa en la Argentina, y mucho menos en el sector aerocomercial, que hasta ahora se organizó por especialidad laboral (todos los pilotos juntos, todos los técnicos de mantenimiento juntos, etcétera), de modo transversal, y no por compañía.

Cabe hacer la salvedad que la nueva Asociación no tiene personería gremial, con lo cual, por el momento, se encuentra privada de discutir los acuerdos paritarios.

 

Una estrategia.

La estrategia del gobierno no es ni más ni menos que meter una cuña en el sector sindical aerocomercial y atomizar, reducir, su poder. En realidad, la “Asociación Sindical de Trabajadores de Flybondi” amenaza con ser la primera, porque ya estaría en marcha la creación de una entidad similar pero que agrupe a trabajadores de Norwegian Air Argentina. Incluso el plan, a futuro, es la conformación de una federación de gremios de empresas del sector (una tercera integrante podría nuclear a los trabajadores locales de JetSmart).

El Ministerio de Transporte no ha tenido, a lo largo de todos estos años, casi desde 2015, una positiva relación con los gremios sino todo lo contrario. Las entidades de trabajadores no solo han manifestado abiertamente su oposición a la política sectorial del gobierno (sintetizada en la Revolución de los Aviones), ya que consideran que precariza el empleo sectorial, sino que han denunciado al ministro Guillermo Dietrich en varias causas.

 

Los problemas de Flybondi

La relación de Flybondi con los gremios aeronáuticos es prácticamente nula y el nivel de sindicalización es muy bajo. De hecho, esto la convirtió “en bandera” del gobierno porque en los últimos conflictos sindicales fue la única empresa que operó.

Curiosamente, el mayor enfrentamiento reciente de Flybondi se produjo con la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) que, encabezada por Juan Pablo Brey, alguna vez fue señalada como el sindicato más dialoguista y más cercano al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. De hecho, la entidad no integra el Frente Aeronáutico junto a otros gremios.

Sin embargo, la low cost argentina despidió a una tripulante de cabina que decidió sindicalizarse, justamente en favor de la AAA.

Este conflicto motivó que la Asociación se movilizara en varias oportunidades recientemente.

Sea por solidaridad, o por la decisión de no enfrentar a otra entidad gremial, lo cierto es que los sindicatos del sector no han manifestado pública y oficialmente nada respecto de la nueva entidad.

 

Tarde y mal.

Claramente, el rubro “salarios y remuneraciones” es uno de los items sobre los que más trabajan las low cost para reducir su matriz de costos. Sin embargo, no todo es tan lineal, no todas las empresas del rubro son “antisindicatos”. Southwest, la decana entre las compañías que aplican este modelo, nunca tuvo conflictos con la sindicalización. De hecho y durante los 45 años que Herbert Kelleher permaneció como CEO de la empresa no se registró una sola huelga en la low cost texana. En las antípodas de ese planteo, la principal bajo costo europea, Ryanair, siempre fue antisindicatos y de modo activo. Sin embargo, esa posición está cambiando. No sólo está reconociendo a los sindicatos, sino que desde hace algunos años ha comenzado a mantener negociaciones constantes. No en vano, en la última semana, Ryanair consiguió que dos sindicatos de tripulantes de cabina de España (USO y Sticpla), suspendieran una huelga de tres días convocada gracias a las negociaciones. Ryanair ha cambiado muchas posturas a lo largo del tiempo y su decisión de oponerse a la sindicalización parece una de ellas, habida cuenta de que el año pasado reconoció a varias entidades gremiales, entendiendo además la complejidad del mosaico del Viejo Continente (donde las líneas aéreas operan como empresas continentales, es decir una misma compañía en toda Europa, pero deben negociar con sindicatos nacionales en cada caso).