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Nota de tapa
La IATA y las agencias se muestras los dientes

Las gremiales empresarias locales e internacionales que representan a las agencias salieron a repudiar con dureza a la IATA por haber cambiado unilateralmente algunos criterios que regulan el permiso para vender boletos aéreos. La entidad que nuclea a las aerolíneas aclaró que en Argentina no tiene previsto modificar nada en las garantías exigidas para emitir tickets, pero la jugada inquieta.

La estridencia y magnitud global de la reacción de los comercializadores de turismo frente a la IATA tras una serie de cambios introducidos en la regulación de la relación entre aerolíneas y agencias de viajes sorprendió a propios y extraños.

“Es una cachetada en la cara de las agencias IATA y de todos los agentes de viajes del mundo”, disparó hace 15 días Michel de Blust, secretario general de la entidad que reúne a las asociaciones de agencias y operadores de Europa (Ectaa). “Expresamos nuestras preocupaciones y nos manifestaron que éstas estaban siendo escuchadas. Sin embargo, los cambios fueron adoptados unilateralmente por las aerolíneas en una sesión cerrada”, denunció la presidenta de la Anato de Colombia. “Nos preocupa que la IATA haga oídos sordos al reclamo unánime de las agencias de todo el mundo”, se sumó al reclamo la semana pasada el titular de la argentina Faevyt, Gustavo Hani.

Por todo el globo las entidades emitieron comunicados calcados advirtiendo que durante una reciente Conferencia de la IATA en Ginebra se habían decido dos cambios de forma unilateral e inconsulta a las reglas de juego a través de las cuales los agentes de viajes pueden vender boletos aéreos e informar y liquidar sus ventas a las aerolíneas.

El tono airado de las reacciones preocupó tanto a las agencias IATA como a las que no lo son. La retórica encriptada de los comunicados tampoco ayudó a que las empresas que ven el diferendo en diferido se tranquilizaran. Lo cual, obliga a hacer un repaso concreto de lo sucedido y mirarlo desde una óptica local.

 

EL CAMBIO.

Al margen del natural fastidio que causa que la IATA cambie las reglas de juego sin consultar a las agencias, ¿Qué cosas en concreto cambiaron en la comercialización de viajes? Por ahora, nada. En realidad, lo que más preocupa es que la entidad que representa a las aerolíneas haya decidido unilateralmente tercerizar en empresas ajenas al sector (o sea, ni agencias, ni aerolíneas) la revisión de los criterios financieros locales (LFC), con los cuales las agencias garantizan el crédito que le dan las compañías aéreas. Eso mismo hasta ahora se define local o regionalmente en reuniones entre las aerolíneas y los agentes de viajes (en el denominado Consejo Conjunto del Programa de Agencias, APJC) y en función de las características particulares de cada mercado. La intervención de un tercero (elegido a dedo por la IATA) en la revisión y redefinición de esas exigencias es lo que asusta a las agencias. La propia IATA oscureció más de lo que aclaró cuando planteó que “a la luz de los significativos defaults de agencias” en una minoría de mercados se revisarán con profesionales ajenos los criterios locales de financiamiento. Al no aclarar en cuáles, ni haber consultado antes de tomar la decisión, el fantasma de los operadores es que la entidad elucubre recrudecer los de por sí estrictos requisitos para emitir billetes aéreos en todo el mundo. “En esencia, esto significa que la capacidad de los agentes para determinar los criterios financieros locales está seriamente restringida y hace que el APJC sea irrelevante”, fue el comentario de la Faevyt.

 

CALMA RADICALES.

Pero -como dijimos- por ahora no cambió nada en el terreno local. De hecho, la IATA ya le aclaró a la Faevyt que no tiene previsto modificar nada en las garantías exigidas para emitir tickets en el país. El tesorero de la Federación y quien encabeza su comisión de Transporte Aéreo, Marcelo Marchetti, explicó a este medio: “Esto no afecta a Argentina ni a la región. La IATA nos explicó que los LFC nuestros están muy fuertes y tenemos unos de los mejores APJC del mundo en cuanto a su funcionamiento. Nos precisaron que estas medidas apuntan a aquellos países o regiones donde eso está muy flojo, no se reúnen o hubo casos de default que afectaron a las compañías aéreas. Acá eso está bastante acotado y los pocos defaults que han habido se cubrieron con las garantías y las agencias siguen trabajando”.

Efectivamente, las 500 agencias IATA que permanecen activas en el país deben garantizar el crédito que le otorgan las aerolíneas con propiedades a nombre de la sociedad u onerosos seguros de caución (en algunos casos se apela a cartas de crédito). En otras regiones (se apunta a aéreas en África o Asia) las coberturas son menores y los defaults golpean más seguido.

Pero, como dijimos, la rápida aclaración de la IATA respecto a Argentina no quita el malestar frente a la posibilidad de que un tercero intervenga en la definición de los parámetros hasta hoy consensuados entre agencias y aerolíneas. “No nos gusta nada que se meta alguien a revisar los criterios locales de los países. Había un marco de autoregulación que hasta ahora funcionaba bien. Parece que en otros lugares no, pero la preocupación es que esta figura se extienda a todas las regiones”, explicó Marchetti, quien continuó: “Nos inquieta que se puedan cambiar en forma unilateral las reglas de juego y aparezca alguien diciendo que el statu quo actual no sirve y exijan cosas distintas”.

 

COMO SIGUE.

Por lo pronto, además de los dardos comunicacionales, la Faevyt dejará constancia del malestar de las agencias de la región en la próxima reunión con las aerolíneas y la IATA.

Más radical fue la respuesta del secretario general de la Ectaa europea: “Esto demuestra las distorsiones en las reglas de la IATA en detrimento de las agencias. Si un enfoque cooperativo no es posible, entonces tendremos que seguir otros caminos”.