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Una ventana al futuro de la aviación

Un artículo publicado en The New York Times da a conocer interesantes aspectos sobre la creciente y significativa influencia de la tecnología en la industria aerocomercial. La realidad virtual llegó para quedarse y el embarque biométrico ya es una realidad.

No es algo de un futuro lejano: el rostro del pasajero reemplaza a la tarjeta de embarque y un software de reconocimiento realiza el trabajo de los agentes de la aerolínea al momento del preembarque al escanear el boleto de cada pasajero. Por otra parte, los técnicos de las aerolíneas utilizan anteojos de realidad virtual para caminar por la cabina de un avión para resolver problemas de diseño.

En ese mismo futuro, los vehículos autónomos ayudan a los pasajeros a ganar tiempo en el check-in y hacen las maniobras de push back de las aeronaves.

El futuro ya está aquí. Y la industria de la aviación adopta las nuevas tecnologías con tanto entusiasmo como lo hace con aviones repletos de pasajeros y pagan tarifas premium.

Según la encuesta 2017 realizada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los viajeros aéreos están entusiasmados con la modernización de la industria. Alrededor de las tres cuartas partes de los entrevistados por el organismo desean que les puedan revisar su equipaje en tres minutos (78%), pasar por inmigración en 10 minutos (74%) y navegar por Internet en vuelo (73%).

Otro estudio de la industria que lleva la firma de SITA informa que las aerolíneas y los aeropuertos invierten dinero constantemente en los avances tecnológicos porque es fundamental satisfacer las cada vez mayores exigencias de los pasajeros.

"Tienen expectativas de poder comprar en Amazon", afirmó Jim Peters, Chief Technology Officer de la compañía de tecnología propiedad de las líneas aéreas. "Obtienen información cuando la quieren. Colaboran con amigos y esperan que esa sea la forma natural de interactuar mientras viajan."

 

REALIDAD VIRTUAL.

Uno de los desarrollos más recientes en aviación evolucionó desde los videojuegos. A medida que el producto visual mejoraba, se incorporaron productos de realidad virtual (RV) que utilizaban entornos 3-D realistas y precisos para diseñar, capacitar e incluso realizar actividades comerciales en el transporte aéreo.

En un laboratorio de computación en Winston-Salem, Carolina del Norte, los diseñadores de interiores de Rockwell Collins utilizan la RV para probar las cabinas que crean para las aerolíneas, invitando a los clientes a probar los asientos, abrir los compartimientos superiores y llevar el equipaje de mano rodando por el pasillo. Esto les permite descubrir y corregir errores antes de que finalice el diseño.

“Sería muy costoso construir un prototipo para probarlo de esta manera”, destacó David Balfour, especialista en visualización de la compañía. La realidad virtual, en cambio, permite a las aerolíneas "tomar un casco, ponerse de pie y observar detalles de una cabina entera".

“En el entorno de RV, errar es realmente algo bueno”, dijo Glenn Johnson, director del estudio de diseño de Rockwell Collins. Los diseños "fallan más rápido y más barato", aseveró, lo que significa que las mejoras pueden venir más rápido.

Esta capacidad para crear entornos grandes y complejos también hace que la realidad virtual sea prometedora para capacitar al personal que trabaja en entornos peligrosos de los aeropuertos al tener que dar servicio a los aviones bajo clima hostiles y malas condiciones de luz.

Con RampVR, un programa desarrollado por la IATA, los estudiantes usan anteojos e identifican problemas mientras inspeccionan virtualmente un avión y el área de la rampa a su alrededor. “La experiencia de la formación se queda en la mente”, según Frederic Leger, director de Aeropuertos y Seguridad de la Asociación.

"Estás viviendo el entrenamiento porque estás activo en el entrenamiento", agregó Leger. "Es como un juego en el que tienes un puntaje al final, por lo que va a la parte emocional de tu cerebro".

Teniendo en cuenta que los pilotos de líneas aéreas hacen entrenamientos recurrentes en simuladores, llevar un entorno simulado a otras áreas de la industria no es un concepto nuevo. Sin embargo, solo ahora la mejor calidad y el menor costo de la realidad virtual han hecho que su uso generalizado sea práctico.

Con todas las llamativas ventajas de la RV, algunas aerolíneas están tratando de pasar del asombro a los ingresos. Hace unos meses, en un café de Londres, Air Canada invitó a los visitantes a “hacer” un vuelo del Boeing 787 Dreamliner en realidad virtual. Y la aerolínea alemana Lufthansa elaboró un video de 360º del interior de un avión de largo recorrido para incitar a los pasajeros de Economy, previo al embarque, a que compren un upgrade a Economy Premium.

"¿Cómo se puede comunicar sobre la experiencia de viajar? Este es el problema en la industria ", dijo Torsten Wingenter, director senior de Innovaciones Digitales de Lufthansa. La realidad virtual le dio a la compañía la respuesta, permitiéndole exhibir el producto de una manera emocional.

Después de la prueba, el estado en la línea aérea se puede describir como feliz. Un número significativo de pasajeros de clase Económica pagaron un diferencial de US$ 299 para volar en un asiento superior después de ver detalles de la cabina en RV.

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

Se estima que durante la próxima década el aprovechamiento de la Inteligencia Artificial (IA) revolucionará la gestión de equipajes, haciendo que el mal manejo de los mismos sea cada vez más infrecuente.

En el informe “Seguimiento inteligente, una revolución en la gestión de equipaje”, SITA señala que más de 4.500 millones de maletas se manejan anualmente por los aeropuertos del mundo, cantidad que se duplicará en los próximos 20 años. Pero gracias a significativas mejoras en los procesos, el costo por el mal manejo de tales piezas cayó en la última década de US$ 4.220 millones a US$ 2.100 millones. “Sin embargo, un solo elemento mal manejado es demasiado, por lo que la industria continúa buscando manera de reducir aún más ese número”, sostiene SITA.

Ebson Quadros, vicepresidente de SITA para América Latina, expresó: “Creemos que la utilización de datos y la Inteligencia Artificial revolucionará de manera significativa la forma en que gestionamos la industria del transporte aéreo. Y nuestra compañía tiene un rol insustituible al respecto, razón que nos obliga a estar fuertemente enfocados en las innovaciones necesarias”.

En objetivo inmediato de la industria se vincula con la resolución 573 de la IATA, que requiere que las aerolíneas asociadas hagan un seguimiento de cada pieza de equipaje y que compartan esa información con todos los sectores involucrados a fin de poder entregar las mismas al pasajero en destino. Y si bien la resolución aporta datos precisos sobre el derrotero de cada maleta, la industria yendo más allá, procurando desarrollar un modelo más preciso aún.

Desde el punto de vista operativo, la IA permitirá que los aeropuertos y las líneas aéreas conozcan cuáles sectores causan más problemas en sus sistemas y qué factores pueden causarlos. Además, a través de la IA, máquinas inteligentes permitirán que el equipaje se administre de manera autónoma desde el momento del despacho hasta su llegada a destino sin intervención humana.

Así, desde esta perspectiva de futuro, cargadores autónomos podrían utilizarse para transportar las piezas entre la terminal y la aeronave.

Quadros añadió que “la transformación digital en torno al equipaje ya está sucediendo y nuestro documento `Seguimiento inteligente, una revolución en la gestión de equipajes´ analiza debidamente cómo el uso de la Inteligencia Artificial revolucionará nuestra industria en la próxima década. Tomará tiempo, pero la IA dará rienda suelta al potencial necesario para que las operaciones estén más orientadas al servicio. Esto significa que la entrega se volverá más segura, permitiendo a aerolíneas y aeropuertos brindar un servicio a medida de sus pasajeros”.

 

EMBARQUE BIOMÉTRICO.

En diciembre, los pasajeros de Lufthansa que vuelen desde Los Ángeles hacia Alemania podrán usar lo que los clientes de JetBlue en Boston ya están empleando: puertas de embarque que permiten a los pasajeros subir al avión sin boleto de papel o tarjeta de embarque electrónica. Solo una cara que coincida con su foto de pasaporte.

En dos rutas de JetBlue, desde Boston a Aruba y a República Dominicana, los pasajeros se paran frente a una cámara que les toma una fotografía y luego la compara con la imagen que está archivada en la base de datos de pasaportes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

"Pasan unos tres segundos desde que la fotografía se toma, se transmite y se obtiene una respuesta positiva", destacó Joanna Geraghty, vicepresidenta ejecutiva de Experiencia del Cliente de JetBlue.

El reconocimiento facial se expandirá. Geraghty opina este era el comienzo de una nueva era para los viajeros.

"Podrás entrar en un aeropuerto sin necesidad de mostrar una tarjeta de embarque ni sacar un pasaporte", pronosticó. "No habrá etiqueta de equipaje, ni líneas, casi caminas hacia el avión. Ese es el mundo que espero con ansias”.

 

MÁQUINAS INTELIGENTES.

Geraghty es como muchos otros especialistas en tecnología de la aviación que observan los desarrollos en otras industrias y piensan cómo podrían mejorar el transporte aéreo.

En un taller en Ginebra, SITA tiene varios robots que viajan a conferencias de la industria por el mundo para iniciar conversaciones sobre cómo los vehículos autónomos podrían ser utilizados en la aviación.

Un robot, llamado Kate, es un quiosco de facturación autodirigido que se mueve a las áreas de congestión según sea necesario. El otro robot, Leo, toma los equipajes de los pasajeros y las deposita donde deben estar para ser enviados al destino correcto.

"Los robots también son útiles para que la gente se informe sobre el futuro de los vehículos autónomos en los aeropuertos", dijo Peters. Pero a pesar de todo lo que la tecnología tiene para ofrecer, una de las pruebas más importantes es cómo el nuevo dispositivo interactúa con las personas.

"Algunas cosas pueden ser `prototipadas´ y otras no", sostuvo. "Algunas cosas necesitan de una interacción física para descubrir cómo funcionan".