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Según la Universidad de Sídney, la actividad turística sería responsable de casi una décima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo

Un nuevo estudio publicado en el diario Nature Climate Change de la Universidad de Sídney mostró las conclusiones de una evaluación realizada de 2009 a 2013 sobre los flujos mundiales de carbono en 160 países. La muestra indicó que el total se acerca al 8% de la cifra global, cifra tres veces mayor a la estimada (2,5%-3%).
Además del avión, se incluyó un análisis de la energía necesaria para respaldar el sistema turístico, que incluye alimentos, construcción de infraestructura y mantenimiento, así como los servicios minoristas que disfrutan los turistas.
Estados Unidos lidera la lista de países que más impacto de carbono provocan al realizar viajes nacionales, seguido de China, Alemania e India. En tanto, los viajeros de Canadá, Suiza, los Países Bajos y Dinamarca ejercen una huella de carbono mucho mayor en otros lugares que en sus propios territorios.
De acuerdo con la investigación, son las pequeñas islas las que traen consigo una parte desproporcionada de las emisiones de carbono teniendo en cuenta a su pequeña población. El fenómeno ocurre debido a las llegadas internacionales de vuelos.
La investigación revela que la actividad turística sería responsable de casi una décima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. De esta forma, los realizadores del estudio recomiendan la asistencia tanto financiera como técnica que permita ayudar a compartir las cargas en la emisión de gases de efecto invernadero para minimizar impactos como el aumento del nivel del mar en zonas insulares y el impacto de la contaminación en destinos exóticos vulnerables. La recomendación clave, señalan estos investigadores, sería volar menos y pagar más por ello. Arunima Malik, principal autora del estudio, señaló que la investigación tomó alrededor de un año y medio en completarse y que incorporó el análisis de más de mil millones de cadenas de suministro en el mundo y sus impactos en la atmósfera.
“Nuestro análisis es una visión mundial del verdadero costo del turismo, incluidos los consumibles como la comida y los recuerdos, es una evaluación completa del ciclo de vida del turismo mundial, asegurando que no perdamos de vista ningún impacto”, explica Malik.
El coautor de la investigación Ya-Yen Sun, afirmó que, en la actualidad, es necesario volver a pensar en un turismo que sea “de bajo impacto” para minimizar la huella de carbono que produce. “Dado que el turismo crecerá más rápido que muchos otros sectores económicos, la comunidad internacional puede considerar su inclusión en el futuro en compromisos climáticos, como el Acuerdo de París, vinculando vuelos internacionales a naciones específicas”, explica al respecto.
“Se podrían implementar impuestos sobre el carbono o esquemas de comercio de carbono, en particular para la aviación, para reducir el crecimiento futuro no controlado de las emisiones relacionadas con el turismo”.
De 2009 a 2013, la huella de carbono global del turismo aumentó de 3,9 a 4,5 gigatones (Gt) de dióxido de carbono. Cuatro veces más que las estimaciones anteriores, lo que representa alrededor del 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.