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Nota de tapa
En medio de la incertidumbre, se abren dos puertas favorables para el sector

Simultáneamente al parate de ventas por la incertidumbre cambiaria, a las empresas del sector se les entreabrieron dos puertas para empezar a trabajar el aliviamiento de la mochila impositiva. Por un lado, el Ministerio de Producción modificó los criterios de clasificación pyme, lo que destraba el acceso de los intermediarios a los beneficios de la ley. Por el otro, la AFIP abrirá una mesa específica para el tratamiento de diferendos técnicos con la actividad turística.

Cuando el 1° de agosto de 2016 se promulgó la Ley 27.264, comúnmente llamada ley Pyme, las agencias de viajes no tuvieron mucho que festejar. No por el contenido de la norma, sino porque los criterios de clasificación para ser consideradas como micro o pequeñas empresas los dejaba con la ñata contra el vidrio. Es que hasta el jueves pasado el estándar para encuadrar como pyme dependía exclusivamente de los volúmenes de facturación totales. Esto generaba que muchas agencias -pese a ser reconocidas como intermediarios- quedaran afuera de los beneficios de la ley pyme para micro y pequeñas empresas, ya que excedían los topes de venta fijados (pese a que el margen del comercializador raramente supera el 10% de lo facturado).

Esta frustración empezó a cambiar el jueves pasado con la Resolución 154 de la Secretaría de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción. La clave es la incorporación de la variable “cantidad de empleados” a la hora de clasificar a las empresas que sólo realizan actividades de comisión o consignación, entre las cuales se incluyen explícitamente los servicios prestados por las agencias de viajes.

O sea, una minorista que tiene hasta siete empleados puede registrarse como microempresa y una con menos de 31 clasifica como pequeña empresa, independientemente de su volumen de facturación bruta. “Seguimos perfeccionando la definición para que ninguna pyme se quede afuera”, aseguró el secretario Mariano Mayer, quien agregó: “Las nuevas categorías son, en gran medida, resultado del diálogo permanente con las cámaras empresarias de los distintos sectores”. 

 

GRAN IMPACTO.

Para tener una idea del impacto que tiene la clasificación de las agencias a partir de su dotación de personal vasta con decir que el 70% tienen entre 1 y 5 personas en su estructura (dato extraído del censo 2016 del Oeatur). Sólo el 4% de las empresas de la actividad tienen una planta mayor a 40 trabajadores.

La posibilidad de que sean consideradas como micro o pequeñas empresas le va a permitir a las agencias -una vez registradas (ver recuadro “Los beneficios y cómo acceder”)- liquidar el IVA cada 90 días, tomar el 100% del impuesto al cheque a cuenta de Ganancias y acceder al Régimen de Fomento a las Inversiones previstas por la ley pyme vigente desde fines de 2016.

Según el informe del Observatorio Económico de la Faevyt, para una minorista de tres empleados la presión impositiva nacional, provincial y municipal representa el 23% de sus costos.

El presidente de la Faevyt, Fabricio Di Giambattista, sostuvo en diálogo con este medio: “Hasta ahora muchos quedaban afuera o clasificaban como medianas empresas por el volumen de facturación. Esta nueva categorización por cantidad de empleados permite reconocer a las agencias de una manera más acorde a la realidad, abriendo la puerta para la incorporación de un número mayor de empresas en los beneficios que se promueven a través de la ley pyme”.

El dirigente no se mostró sorprendido por el cambio: “Fue lo que pedimos en muchísimas oportunidades. Nos reunimos dos veces en Producción con Mariano Mayer y otras tantas con Damián Testori y Melina Barba de Política y Gestión de la Subsecretaría. Ya en octubre del año pasado nos dijeron que iban a modificar la clasificación, que esperáramos hasta la reglamentación de este año”.

La adecuación por parte de Producción de la clasificación de las agencias en función de su condición de intermediarios le da nuevos bríos a las gestiones que la Faevyt lleva adelante en otras mesas: “Este reconocimiento es el primero de los que esperamos conseguir en el mismo sentido para que también se nos reconozca la condición de intermediarios y así para reducir las alícuotas de percepción y retención de impuestos, en particular del IVA e Ingresos Brutos y se disminuya la alícuota del impuesto al cheque”, planteó Di Giambattista.

 

AFIP TAMBIÉN ABRE UNA PUERTA.

Paralelamente a estas gestiones en Producción, la Cámara Argentina de Turismo (CAT) obtuvo luz verde por parte de la AFIP para poner en marcha una mesa de diálogo permanente, un esquema que ya aplica con otros rubros de la economía.

La primera reunión está prevista para junio, pero la Cámara ya circuló y recopiló entre sus entidades un borrador con los principales temas de interés y preocupación para cada actividad. La idea es llegar a junio con un temario lo más acotado y significativo posible.

Una aclaración, la mesa no pretende ser un espacio de reclamos o catarsis, ni tampoco de ingeniería normativa, sino un ámbito para darle “tratamiento de certeza” a la aplicación de las leyes, en los casos donde el sector y el ente recaudador tienen criterios divergentes. Es un espacio “técnico, no político”, aclararon desde la CAT.

 
En números

7 es el límite de empleados que tiene que tener una agencia minorista para clasificar como microempresa.

30 es el tope de trabajadores para una minorista considerada pequeña empresa.

70% de las agencias de viajes tienen una estructura de hasta cinco personas.

23% de los costos de una agencia son impuestos nacionales, provinciales o municipales.

100% del impuesto al cheque se puede compensar en el pago de Ganancias si que clasifica como micro o pequeña empresa.

Parate e incertidumbre

“El viernes 4 directamente hubo un parate de ventas”, confió un operador a este medio. El empresario dijo que, pese a que la semana pasada hubo momentos donde parecía haberse estabilizado la sequía del mercado, hasta que no haya certezas de dónde se ubicará el techo de la divisa norteamericana la comercialización de viajes al exterior no recobrará el ritmo que tenía hace apenas 15 días.

Pero más preocupante aun fueron los rumores que circularon sobre el fin de la semana pasada en torno a que el Gobierno estaría estudiando aplicar un impuesto al turismo al exterior, que aprecie artificialmente un 20% el valor de la divisa. O sea, una versión 2018 del cepo tan criticado, que rigió desde 2010 hasta 2015.

Los dirigentes de la actividad no le quisieron dar vuelo a la versión y coincidieron en que, además de ser una decisión totalmente equivocada, “iría en contra de la filosofía política de este Gobierno”. Sin ir más lejos, cada vez que se le pregunta al ministro de Turismo, Gustavo Santos, respecto al déficit de divisas por los viajes al exterior responde: “El turismo es ida y vuelta. No vamos a plantear jamás poner obstáculos para que los argentinos vayan a donde quieran ir”.

De todos modos, la renacida exposición del estigma Miami vs. Mar del Plata preocupa. Y hoy son los economistas los que más presionan para que el Gobierno aplique un torniquete en las salidas. Hace un mes, durante el Congreso Económico Argentino, varios se expresaron en ese sentido. Entre ellos, Rodolfo Santángelo (Macroview) dijo: “Si exportamos U$S 16 mil millones en nuestro producto estrella (soja) y nos gastamos US$ 10 mil millones en turismo tenemos un grave problema”, para rematar con un durísimo: “Fue un grave error haber eliminado el impuesto al turismo”. 

La semana pasada los medios económicos recogieron palabras del extitular del Banco Nación, Carlos Melconian, en las cuales incitaba a gravar al dólar turista: “¿Por qué vamos a tirar US$ 10 mil millones en viajes al exterior? La verdad que el que va a Miami no tiene que tener el mismo dólar. El que quiere ir a Miami que pague eso más un impuesto".

Desde la Faevyt le explicaron a este medio que culpar a los viajes al exterior por la crisis cambiaria es no conocer el tema en profundidad. Por eso insistieron en que no alcanza con que el Banco Central aclare en un extenso asterisco a pie de página que dentro de la cuenta Turismo se incluyen gastos de personas que no pasan ni cerca de Ezeiza. “Queremos que cambien el rótulo o que lo que es e-commerce directamente lo computen en otro apartado que no sea Turismo”, explicó Di Giambattista.

Los beneficios y cómo acceder

Recordemos que para acceder a los beneficios de la Ley Pyme (alivio fiscal, fomento a inversiones, menos retenciones, más crédito y mejoras para exportadores) es condición insalvable registrar a la empresa en la AFIP. Para eso hay que ingresar a la web del ente recaudador con el CUIT, habilitar el servicio del registro y completar un formulario. Si la solicitud es aprobada, la empresa recibe un certificado que acredita su condición de pyme ante el Ministerio de Producción y terceros organismos e instituciones.

Ese es el certificado que a su vez necesitan para acceder a los beneficios impositivos y los programas de asistencia previsto por la ley Pyme.

Todo el trámite es online y gratuito. Los requisitos previos son tener Clave Fiscal nivel 2 o superior, estar inscripto en el Monotributo o en el Régimen General y estar adherido al servicio Trámites a distancia (TAD).

 

QUÉ Y CUÁNDO.

Desde el mismo momento en que la empresa se registra puede acceder a dos beneficios previstos por la ley: solicitar el pago de IVA a 90 días y activación (de forma automática) de la exención del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.

En el cuarto mes posterior al cierre del ejercicio, ya puede pedir el acceso al Régimen de Fomento a las Inversiones y cuando realice la declaración jurada de ganancias (en el quinto mes si es persona jurídica o en el sexto si es persona física) tiene que exponer la compensación del impuesto a los débitos y créditos bancarios. En el caso de haber clasificado como micro o pequeña empresa el 100% del impuesto al cheque se puedo compensar en el pago de Ganancias. En las medianas el beneficio aplica hasta el 50%.

El certificado de no retención de IVA se puede pedir al tener dos saldos de IVA a favor.